Las Provincias

Adiós a las Hijas de la Caridad

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El obispo con las religiosas de la compañía Hijas de la Caridad, ayer en el acto de homenaje celebrado en la residencia. / J.P.R.

  • La falta de vocaciones obliga a las religiosas a marcharse de Alicante tras 26 años de trabajo

«Da mucha pena». Sor Rosa Teresa se emociona y no puede articular palabra. Un silencio de un minuto que parece eterno y que le permite recomponerse para recordar los «momentos bonitos». La compañía Hijas de la Caridad se despide de la que ha sido su casa durante 26 años: la Residencia Virgen del Remedio de Alicante. La falta de vocaciones, sin relevo generacional, obliga a las nueve religiosas a dejar su obra, aunque el centro seguirá funcionando con normalidad, y como se hace ahora, bajo la coordinación de la Fundación Obra Asistencial Virgen del Remedio. La congregación se encuentra en un proceso de unificación a nivel nacional.

«Hay hermanas que son mayores y necesitan unos cuidados donde estarán mejor; algunas llevan en la residencia desde el principio, yo tres años pero da igual el tiempo, lo que importa es la intensidad con el que lo vives», comenta sor Rosa Teresa, Visitadora de la provincia, que intenta mantener la compostura, pero reconoce que «es el corazón el que manda». Una de las religiosas ya ha sido trasladada y el resto lo hará de forma escalonada. Se marchan a diferentes destinos, pero donde se sientan «útiles» porque no quieren estar «de brazos cruzados». El 24 de septiembre dejarán Alicante.

A comienzos de los años 90, el obispo de la Diócesis les ofreció hacerse cargo del centro, entonces conocido como el Asilo de Benalúa. De estas más de dos décadas se quedan con el cariño de los residentes y sus familiares, que también se han convertido en su familia. Dicen que es un recuerdo «bueno y agradecido» aunque también haya habido momentos de dificultad. Dejar de atender a los mayores del centro Virgen del Remedio les cuesta y mucho. Reconocen que tienen que pasar el tiempo de «duelo», aunque también insisten en que el cambio «hay que vivirlo en fe y tratar de ver la cosa positiva», y piden a Dios que «enganche a la gente porque nos hacen falta manos para las obras» que tiene la comunidad.

En un acto emotivo, la Diócesis de Orihuela-Alicante, encabezada por el obispo, Jesús Murgui, despidió ayer a las religiosas con una eucaristía en la residencia, donde estuvieron usuarios, familiares y trabajadores, que quisieron rendirles homenaje y agradecerles tantos años de dedicación.