Las Provincias

El Consell subleva a 25.000 enfermeros con los nuevos protocolos sanitarios en colegios

El presidente del Consell, la vicepresidenta y el conseller de Educación, en la inauguración el jueves del curso escolar.
El presidente del Consell, la vicepresidenta y el conseller de Educación, en la inauguración el jueves del curso escolar. / M.M.
  • Denuncian que han sido «menospreciados», estudian medidas legales y envían cartas a los docentes para alertar de los riesgos de administrar fármacos

Están indignados y estudian la posibilidad de acudir a los tribunales. Los nuevos protocolos del Consell para dar asistencia en colegios y en centros de educación especial han puesto en pie de guerra al colectivo de Enfermería formado por 25.000 profesionales en la Comunitat, que se sienten «menospreciados» por parte la administración. Sus representantes, el Consejo de Enfermería de la Comunitat (Cecova), Satse y el sindicato docente Anpe han hecho un frente común, al que esperan que se una todo el profesorado, que también está más que molesto con las nuevas tareas que deberán asumir este curso.

«Estamos indignados, nos sentimos menospreciados e infravalorados. Han incumplido todo lo que nos prometieron. Cuando la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, estaba en la oposición cortó con nosotros calles en manifestaciones para exigir la incorporación de la enfermera escolar, parece que ya se le ha olvidado», denunció el presidente del Cecova, José Antonio Ávila. Los servicios jurídicos estudian si se puede haber ilegalidad al otorgar determinadas competencia a los docentes. Si es así, irán a los tribunales.

El conflicto procede de dos medidas anunciadas estas últimas semanas por las consellerias de Sanidad y de Educación. La primera son unas instrucciones enviadas a los colegios para que los profesores administren medicamentos y atiendan a los alumnos con problemas de salud crónica o en situaciones de urgencias en colaboración con los centros de salud.

Para los sanitarios, que siempre han reclamado la incorporación en las aulas de la enfermera escolar, se trata de un «parche» que no soluciona el problema y que, además, «raya el intrusismo» sin olvidar, según alertan, del riesgo que puede suponer responsabilizar a los profesores que ejercerán de «seudosanitarios». «Cuando un niño está hospitalizado a nadie se le ocurre que una enfermera imparta clases de Matemáticas», señaló Ávila, quien lamentó que «siempre se usa la excusa» de que no hay dinero y que la financiación es insuficiente.

El segundo de los protocolos se activará en los centros de educación especial. El Consell ha acordado la contratación de 46 enfermeras que trabajan en centros de salud para que se desplacen a estos colegios y atiendan a 3.080 alumnos de la Comunitat, muchos de ellos con patologías severas, problemas de salud crónicos, enfermedades raras o discapacidades (epilepsias, parálisis cerebrales, problemas psico-motores graves, etc). Los enfermeros alaban que se incorporen sanitarios a estas aulas, pero no a costa de mermar las plantillas de los centros de salud porque la planificación del Consell, según denuncian, es que una enfermera del ambulatorio cercano al colegio compatibilice su trabajo diario con su nueva función.

Para el colectivo, se trata de utilizar «los mismos recursos humanos pero con el doble de tareas». Además, se preguntan qué criterio utilizarán para designar a la profesional que se encargará cuando en los centros de salud hay un déficit de plantillas.

«En los discursos, a los políticos se le llena la boca alabando el papel de Enfermería. Somos el colectivo más numeroso, más de 25.000, y a la hora de la verdad nos ignoran y no cumplen. No hemos recibido ni una sola llamada del Consell para consultarnos, pero sí de muchísimas enfermeras en contra de los dos protocolos», destacó Ávila.

Entre las medidas que ya van a tomar para intentar frenar su puesta en marcha está el envío de cartas a todo el profesorado de la Comunitat así como al resto de sindicatos para informarles de los riesgos que puede suponer realizar estas atenciones, ya que no hay garantías de una correcta administración de la medicación.