Las Provincias

La provincia recibe la mayor oleada de inmigrantes en patera

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La Guardia Civil custodia a un grupo del centenar de inmigrantes que llegó ayer a Tabarca y fue trasladado después al puerto de Alicante. / Álex Domínguez

  • Cuatro embarcaciones con un centenar de subsaharianos, muchos de los cuales huyeron en un primer momento, llegan a la isla de Tabarca

La provincia recibió ayer su mayor oleada de inmigrantes a bordo de pateras. Con los últimos golpes de calor veraniego, a las costas españolas llegó desde por la mañana un goteo incesante de embarcaciones repletas de personas en busca de mejor fortuna. Los avisos se recibieron en Cádiz, Málaga, Granada y, a las 14.30 horas, en Tabarca, de cuyos ocupantes se encargaron agentes de la Guardia Civil y personal de Salvamento Marítimo, además de la Policía Local alicantina. Los turistas que todavía frecuentan la isla fueron testigos de cómo arribaron cuatro de estos botes en los que viajaban alrededor de un centenar de personas indocumentadas, número nunca antes visto de una sola tacada en la costa provincial. Aparentemente, todos se encontraban en buen estado de salud.

Los uniformados de la Benemérita del puesto costero fueron los encargados de custodiar a los 'sin papeles', según detallaron fuentes conocedoras de la investigación del caso, en colaboración con los componentes de Policía Local de Alicante que también se encuentran destinados allí. Sin embargo, muchos de ellos emprendieron una huida a la carrera nada más hacer tierra en suelo tabarquino, por lo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tuvieron que emplearse a fondo para interceptarlos. Agentes de la Policía Local de Alicante participaron en las tareas de custodia y búsqueda junto al Instituto Armado y fueron arrestando a los 'sin papeles' a lo largo de la tarde.

Se trata de en torno a un centenar de ciudadanos argelinos, todos ellos varones y muchos de ellos muy jóvenes (buena parte asegura que son menores de edad) que fueron trasladados, en varios viajes, hasta el Puerto de Alicante para recibir asistencia sanitaria, agua y comida, antes de su posterior puesta a disposición de la Policía Nacional, competente en los trámites de extranjería.

Cruz Roja de Alicante movilizó gran parte de sus recursos hasta el puerto de la capital para prestar la ayuda necesaria a los inmigrantes, por lo que habilitó un hospital de campaña. Ninguno de los indocumentados sufría lesiones preocupantes o se encontraba especialmente afectado por el viaje a través de alta mar, según fuentes de la institución. La organización humanitaria dispuso de 25 voluntarios, además del barco que acompañó a la Salvamar Polaris en el traslado de los inmigrantes desde Tabarca a Alicante.

Cerca de las seis de la tarde, los miembros de Cruz Roja auxiliaban a los primeros 'sin papeles' en las instalaciones marítimas de la capital, aunque los viajes se repitieron hasta que todos ellos recalaron en el puerto de la ciudad.

Una vez pasen por las dependencias de la Comisaría Provincial de Alicante, deberán desfilar por el juzgado de guardia del Palacio de Justicia de la capital. Allí, poco pueden hacer, pues su destino se encamina hacia el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Zapadores, en Valencia, una vez se resuelva su expediente de expulsión.

Así sucedió el mes de julio pasado, cuando otras dos pateras fueron interceptadas también en las cercanías de la isla. En aquella ocasión, llegaron 22 inmigrantes, tres de ellos menores. Los adultos pasaron todos a disposición judicial para su expulsión. No obstante, en un primer momento, otros cuatro ciudadanos argelinos aseguraban ser menores de edad, pero las pruebas médicas descartaron tal extremo. De ahí que pasaran de la Fiscalía de Menores al juzgado de guardia.

Hace una semana, el martes 31 de agosto, la provincia recibía dos pateras en Torrevieja y Benitatxell con 17 personas a bordo y cuatro consiguieron huir. Los cuatro tripulantes localizados en la Vega Baja declararon que tenían entre 11 y 17 años, mientras que los nueve interceptados en la Cala del Moraig eran mayores de edad.