Las Provincias

Letras y palabras brotan

Quiero escribir y no sé por dónde empezar. Los contenidos brotan del corazón por medio de la mente hasta llegar al papel que, bien material o virtual, recupera las palabras que van saliendo de su interior ignorando en realidad de dónde emergen ni cuál es su objetivo final.

Todo sucede muy rápido, sin apenas darme cuenta. Las ideas pugnan por salir. Se abren las puertas del alma para que el torrente lleno de letras, cadenciosas y perfectas, salga, uniéndose, formando y creando máximas que seguro tienen su mensaje más allá de la diversidad; los signos saltan alborotados en busca los unos de los otros para enlazarse y encontrar sentido en esa frase que componen cuando se van cogiendo de las manos y construyendo oraciones, párrafos o estrofas, con algún sentido literario.

Escribo casi sin estar al tanto de lo que viene a continuación, pero con esmero, esperando que la siguiente palabra surja desde el origen y vea la luz al salir a la superficie en forma de historia para completar un interesante escrito.

Así es la inspiración, sin aspavientos ni pretensiones, dócil y humilde, aflorando libre de su escondite donde reside y del que hace su aparición en momentos concretos cuando se la llama o sencillamente ella cree que su presencia es necesaria. Entonces, le damos la bienvenida y pedimos nos acompañe en la narración que a continuación vamos a describir.

Es lo mismo que decir de las letras que van en busca de las palabras y estas a su vez de las oraciones que evolucionarán en frases para formar parte de un original y completo texto.

Y, ¿qué expresará? ¿Qué nos revelará? El resultado está todavía por venir, pero es indudable que ese contenido aporta información de un mundo mágico y desconocido, quizás infundida por una musa que aguardaba su turno o por alguien que quiere que en la Tierra se evolucione en consciencia, enviando mensajes cargados de armonía y belleza para que su lectura estimule la felicidad.