Las Provincias

El Ayuntamiento actúa sobre el foco de ratas de Miguel Soler

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Los operarios de la empresa especializada, con uno de los ejemplares capturados ayer en el inmueble infestado. / J.P. Reina

  • Una vez puestas las trampas en las madrigueras, la empresa Lokímica espera acabar con los roedores en una semana

El Ayuntamiento y la empresa Lokímica, encargada del control de plagas en la Mancomunidad de L'Alacantí, actuaron ayer en el edificio vacío de la calle Miguel Soler, en el centro histórico, donde se ha localizado el foco de roedores que desde finales de agosto han denunciado los vecinos. El Consistorio no ha esperado los diez días de plazo que había dado al propietario del local (que acababa esta semana) y, teniendo su autorización, los operarios de la empresa han procedido a la desratización y limpieza del inmueble, han colocado las trampas en madrigueras y oquedades y tapado las posibles salidas para evitar que huyan los animales. De esta manera, el gerente de Lokímica, Noé García, espera que en una semana se dé por concluido.

No obstante, es posible que se vean más en la calle «porque los animales están aturdidos por la acción del veneno y es posible que salgan más». La empresa pondrá «medidas físicas y químicas» alrededor del inmueble durante toda la semana para impedir que escapen.

Lokímica utilizó rodenticida con anticoagulante de segunda generación, como marca la normativa, cuyos efectos comienzan a notarse en los nidos a partir de las 72 horas con el fin de evitar la llamada «reticencia al cebo». El gerente de Lokímica explica que las ratas «están jerarquizadas», es decir, cuando se les pone la comida al lado de la madriguera («como todo mamífero, buscan alimentarse con el mínimo gasto energético», manifestó Noé García) acuden un primer grupo y el resto, cuando comprueban que ese alimento no es dañino. Por eso, pasan unas cuantas horas, para que el resto se confíe y muerda.

A partir de ahí, «es normal que los ratones estén aturdidos y se dejen ver más», porque ya no temen exponerse a plena luz, por lo que es posible que durante los próximos días se encuentren algunos animales en mitad de la calle. También estarán más agresivos, por lo que hay que andar con cuidado. La empresa «actuará con todo lo que tiene a su alcance» para evitar que este nido se pueda trasladar a otros puntos del Casco Antiguo, explicó García.

Asimismo, entre otras medidas, prevén aplicar CO2 en los anidamientos subterráneos, «directamente en la madriguera», con lo que se consigue «neutralizar a los roedores de forma inmediata», aunque ha señalado que las ratas también anidan en el falso techo u otras oquedades, donde hay que sellar. También instalarán mecanismos tipo cebo para «disparar» C02 a la cabeza del animal.

De hecho, mantendrá una especial vigilancia en torno al inmueble de Miguel Soler durante toda la semana. Además, se sellará el edificio respecto al exterior para que no salgan las ratas, porque, aunque vivan en comunidad, entre un 10% y un 20% se marchan para expandir la colonia. Así, «desde el minuto uno» lo que han hecho ha sido «reforzar» la red de saneamiento con rodenticida para que los ejemplares que salían comieran de ese cebo y evitar que «colonizaran» otras zonas del casco antiguo de la ciudad.

Con estas medidas, tanto la Concejalía de Sanidad como Lokímica esperan haber cerrado este episodio «puntual» de presencia de roedores, que comenzó a finales de agosto, cuando la empresa tuvo notificación por parte de los vecinos de la presencia de ratas y lo trasladó a la Concejalía de Sanidad, que el pasado 31 de agosto envió el requerimiento sanitario al dueño de la propiedad para que procediera a su desratización, aunque al final ha decidido actuar antes.

Además de esta actuación puntual, Lokímica realizó hasta tres inspecciones la semana pasada por toda la zona centro (Casco Antiguo hasta la plaza Calvo Sotelo) para señalar 'lugares calientes' donde pudiera haber ratas, como en solares y edificios abandonados. Allí donde los operarios tienen acceso colocan los cebos, aunque en las propiedades privadas deben notificarlo a las autoridades y enviar el requerimiento sanitario y, posteriormente, el judicial si es un problema de salud pública. El procedimiento puede tardar hasta seis meses en algunos casos.