Las Provincias

Francis Mojica.
Francis Mojica.

Cuando la investigación más básica llega en ayuda de la más aplicada

  • Francis Mojica y Lluís Montoliu publican un artículo conjunto sobre la técnica CRISPR-CAS, que ha revolucionado el mundo de la edición genética

En ciencia, en muchas ocasiones, las grandes revoluciones tienen su origen en los seres más pequeños. Es el caso de CRISPR-Cas, la técnica de edición genética más revolucionaria de las últimas décadas. Un secreto guardado celosamente por las bacterias durante millones de años hasta que un microbiólogo, el alicantino Francis Mojica, lo descubrió.

Una revisión publicada en la revista científica Trends in Microbiology, del grupo Cell Press, describe la historia de esta técnica desde el punto de vista de un microbiólogo y un genetista. “Por primera vez –indican los autores–, nos hemos unido dos expertos en áreas muy dispares (un investigador básico que trabaja con microorganismos y un experto en genética de mamíferos) para dar a esta novedosa técnica la dimensión que se merece”

El artículo pone en valor la ciencia básica y el trabajo de todos los microbiólogos que investigaron durante más de dos décadas el sistema de defensa de las bacterias para que, en los últimos tres años, los genetistas hayan podido aprovechar el sistema para la edición genética.

Lluís Montoliu.

Lluís Montoliu.

“El sistema CRISPR-Cas ha evolucionado en las bacterias durante millones de años. Aquello que hoy utilizamos en beneficio de los mamíferos deriva de milenios de optimización evolutiva en bacterias”, explica Francis Mojica, microbiólogo de la Universidad de Alicante, que fue el descubridor de CRISPR en arqueas y padre del nombre de la técnica.

Por su parte, Lluis Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), es pionero y referencia en España en la aplicación de la técnica del corta-pega genético y recuerda las grandes dificultades técnicas que durante décadas supuso la modificación del genoma de mamíferos. “Es realmente sorprendente y muy excitante la facilidad y eficiencia que nos ofrece el sistema CRISPR-Cas –asegura el científico–. Pero es importante no olvidar el origen de esta técnica: fueron los microorganismos y la naturaleza los que, una vez más, pusieron a nuestra disposición una solución innovadora”.

En la revisión, los dos investigadores recogen la historia de CRISPR-Cas a lo largo de los últimos 20 años. Desde los primeros indicios de su existencia a finales de los 80, pasando por los estudios que lo identificaron como un sistema de defensa inmunitaria de bacterias frente a virus y otros elementos infecciosos.

En 2012, por primera vez, se propuso que el sistema CRISPR-Cas podría utilizarse como una herramienta de edición génica de alta eficacia en cualquier organismo. “Fue entonces cuando las cosas se precipitaron: captó la atención de los expertos en ingeniería genética y en los tres años siguientes la técnica saltó a la fama. En 2015 se convirtió en descubrimiento del año según Science y fue portada de periódicos de todo el mundo”, aseguran los autores.

En los últimos tres años, las herramientas CRISPR-Cas han revolucionado la biología y la biomedicina. La técnica permite generar mutaciones muy específicas en el genoma de cualquier ser vivo. Una de las aplicaciones más relevantes consiste en la generación de modelos animales y celulares para el estudio de enfermedades humanas. De acuerdo con Montoliu, que centra su investigación en el estudio de enfermedades raras como el albinismo, “ahora es más fácil reproducir en animales patologías como el albinismo para así poder estudiar su etiología, buscar nuevos métodos de diagnóstico precoz y posibles tratamientos”.

Los autores admiten que queda aún trabajo por hacer tanto para los microbiólogos como para los genetistas, “quizá aún existan en los procariotas otros sistemas semejantes por descubrir que faciliten la modificación genética de los organismos eucariotas. Quizá ya se haya descrito, pero aún no conozcamos su utilidad. Mientras tanto, tenemos que seguir trabajando para mejorar esta nueva herramienta para que pueda aplicarse en terapia contra enfermedades genéticas humanas”.