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El pantano de Amadorio, en la Marina Baja, en abril de 2014 se encontraba al 36% de su capacidad, mientras que ahora no llega al 3%.
El pantano de Amadorio, en la Marina Baja, en abril de 2014 se encontraba al 36% de su capacidad, mientras que ahora no llega al 3%. / ÁLEX DOMíNGUEZ

Un banco de agua y aprovechar acuíferos

  • Apuestan por incentivar la colaboración entre las poblaciones y construir nuevas canalizaciones para aprovechar las aguas subterráneas

La mayor parte de los 33 municipios que componen la Marina Alta, debido a la actividad turística que se desarrolla en su franja costera, llegan incluso a triplicar su población durante los meses estivales, lo que dispara el consumo de agua potable. Esta situación agrava el fuerte déficit hídrico de carácter estructural que sufre la zona causado, en buena parte, por la inadecuada explotación de los acuíferos de la comarca. Al respecto, el Instituto Geológico Minero de España, en un informe, advierte que en la zona «coexisten unidades fuertemente explotadas con otras claramente excedentarias».

En esta línea, concreta que el sistema de aprovechamiento hídrico de la comarca, con explotaciones concentradas en unos pocos acuíferos, «ha dado lugar a la sobreexplotación de los mismos, generando la creencia de que existe un fuerte déficit hídrico que en realidad no es tal. Este hecho queda refrendado por la presencia en esta misma comarca de otras unidades hidrogeológicas que disponen de recursos excedentarios con un volumen suficiente para cubrir ampliamente la demanda generada». Por tanto, apunta a la creación de nuevas infraestructuras que permitan el aprovechamiento de estos recursos que, territorialmente, flanquean la Marjal de Pego.

La solidaridad y la interconexión de los municipios es otro de los aspectos que surgen a la hora de analizar posibles soluciones a esta histórica carestía hídrica. Sobre ello, el alcalde de Benitatxell, Josep Antonio Femenía, reconocía que la comarca cuenta, en general, con unas reservas de agua suficientes para abastecer a toda la población, pero que está «mal repartida». En su opinión, hasta que no se cree un banco común de agua para toda la zona no se solventarán los históricos problemas de déficit que arrastra desde hace décadas.

Los regantes, por su parte, vuelven a insistir en esta idea pero a mayor escala: la generación de grandes autopistas del agua que interconexiones distintas cuencas, incluso de unas autonomías a otras, y que sean capaces de trasladar caudales desde entornos excedentarios, como el norte español o la cuenca del Ebro, a zonas deficitarias, como el sureste de Andalucía, Murcia y Alicante.