«¿Pero es a tu chico al que le ha pasado lo de Egipto?», preguntó anoche incrédula una vecina de Benimaclet a Apolonia Muñoz. La mujer, de 57 años, madre de Israel Pérez le respondió con contundencia mientras rompía a llorar: «Mi chico no, mis chicos, mis chicos, mis dos chicos».
Apolonia y su esposo Anastasio querían tanto a su único hijo como a la esposa de este, María Lourdes. Ayer recibieron los primeros pésames de los vecinos del barrio. Rotos por el drama, se acababan de enterar de la tragedia, unos por internet, otros por los informativos de televesión.
«No nos queda ninguna esperanza de encontrarlos vivos. No queremos crearnos esperanzas. Sabemos que vamos a Egipto a intentar recoger sus cuerpos», confesaron con entereza al conocer algunas de las informaciones llegadas desde El Cairo.
El teléfono sonó a la una y media de la tarde en la casa del matrimonio en Benimaclet. Descolgó Apolonia. Al otro lado, la voz de un miembro del consulado español en Egipto: «El barco en el que viajaba su hijo se ha hundido. Él y su mujer están desaparecidos. Los están buscando».
La mujer avisó de inmediato a su esposo Anastasio. Se encontraba en su lugar de trabajo habitual, una peluquería situada en el mismo barrio. Los sobrinos del hombre se quedaron a cargo del negocio mientras Anastasio y su mujer se reunían con sus consuegros. «Lo primero que decidieron es desplazarse a Egipto para saber de primera mano qué es exactamente lo que había pasado», explicó Óscar, primo de Israel.
Fueron momentos de desconcierto, de largas horas al teléfono en busca de noticias y respuestas sobre las razones del accidente. «No sabemos exactamente cómo ha podido pasar. Estamos completamente desconcertados. Nos han dicho que están rastreando la zona con varias embarcaciones, pero no sabemos mucho más». Hoy los dos matrimonios vuelan desde Valencia a Egipto en busca de sus hijos.




