Poco se imaginaban los propietarios de una discoteca de Sueca que una fiesta organizada para menores, en la denominada sesión light un sábado por la tarde, iba a traer consigo las quejas de los centros educativos e incluso iba a tener repercusiones políticas.
El cartel objeto de la controversia invita a los menores a participar mañana sábado en una sesión de tarde bajo el título La batalla dels col.legis. De este modo, el centro que acumule más alumnos en la discoteca tendrá la opción de que estos mismos jóvenes entren de manera gratuita en el local de ocio una semana después.
El Ayuntamiento de Sueca fue quien encendió la chispa al enviar un comunicado en el que señalaba el «malestar en la comunidad educativa escolar por la utilización del nombre de los colegios para promocionar la fiesta de una discoteca».
De este modo, siempre según este comunicado, la comunidad educativa pide a los promotores de la iniciativa «que reflexionen y que dejen estar la batalla dels col·legis».
Además, también critican el uso de la palabra batalla, algo que les parece «absolutamente inapropiado en los tiempos que corren, cuando todos sabemos que la violencia es uno de los mayores problemas de las escuelas y de la sociedad actual y que, padres y madres, maestros y profesores, realizan un gran esfuerzo para educar en la no-violencia y en la solidaridad».
Por su parte, fuentes de la empresa propietaria de la discoteca se mostraron muy sorprendidas por el comunicado remitido desde el Ayuntamiento y afirmaron que no entendían el motivo: «Se trata de un acto para menores de entre 14 y 18 años que se hará entre las seis de la tarde y las diez de la noche. No habrá alcohol ni máquina de tabaco».
Pero la perspectiva política no debe olvidarse en este asunto. No en vano, el gerente de este establecimiento es hermano del portavoz del Partido Popular de Sueca, Carlos Ramírez. Las mismas fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS temen que alguien cercano al alcalde nacionalista Joan Baldoví y a su agrupación haya impulsado este comunicado de queja hacia una actividad «que sólo busca que los menores se diviertan. No queremos nada más. Es más, si nos hubieran dicho que tenían un problema con la palabra 'batalla', me parece que no habríamos tenido ningún problema en retirarla, pero me parece que esto se ha sobredimensionado desde el Gobierno local».