El Lucentum se proclamó vencedor en la Final Four de la LEB Oro y selló su ascenso a la ACB tras un partido muy bonito en el que llegó a tener una ventaja de 19 puntos pero que se vio rebajada considerablemente llegando a los minutos finales con un marcador ajustado que hizo sufrir a los hombres de Óscar Quintana. Hill, el crack de esta Final a Cuatro resolvió, de nuevo, para los alicantinos cuando más apretaba el Melilla.
La tensión inicial y las duras defensas evitaron que hubiera canastas en el primer minuto de juego, pero tras él, un triple de Andriuskevicius y otro de Urtasun inauguraron el marcador. El partido iba de triples y Edu Ruiz hizo la réplica con otro para el Melilla. El espectáculo estaba servido desde el perímetro, pero el Melilla era consciente de que ese no era su juego y que debían buscar balones interiores para sus hombres altos, a priori superiores en la pintura a los alicantinos.
En esas circunstancias fue Michael el que se sumó a la fiesta con un mate que levantó del asiento a sus aficionados, 13-12 en el minuto 6. Sin embargo, el lanzamiento exterior de los alicantinos seguía haciendo su función con Cazorla y Rejón sumando de este modo y abriendo una brecha importante en el marcador, 21-14. Todavía aumentaron más la renta los hombres de Quintana y acabaron el cuarto once puntos arriba, 25-14.
El arranque del segundo cuarto fue similar al del primero, con muchas imprecisiones en ataque. Pero una vez que se movió las cosas apenas mejoraron para el conjunto entrenado por Paco Olmos. Su equipo no mostraba sus señas de identidad y se vio superado por la efectividad exterior del Lucentum y por un inconmensurable Rejón en el poste bajo, sumaba 18 puntos al descanso. Así llegaron los alicantinos a estar 17 por encima, 31-14 en el minuto 13. Rafa Huertas fue el que rompió la racha negativa de los melillenses que tardaron cuatro minutos en anotar. La reacción melillense, aunque se hizo de rogar, llegó.
Diego Ciorcia empezaba a dirigir con criterio a los suyos, dejando a Caio Torres y Héctor García la responsabilidad ofensiva. Un parcial de 0-7 en los lances finales del cuarto acercó 41-33 la desventaja. A falta de cuatro segundos para el descanso un dos más uno de Rejón dejaba el marcador 44-33 con la segunda mitad por jugar.
Tras el paso el Lucentum tuvo su máxima expresión en la figura de Kyle Hill, del que no se había tenido noticias hasta el momento, y él solito se marcó un parcial de 8-0 en dos minutos para que el Lucentum despegase en el marcador, 52-33.
Le estaba costando mucho su rival arrancar en cada periodo y esa estaba siendo la clave del correctivo que estaba recibiendo. Y como si de una copia de cuartos se tratase, pasado el ecuador del mismo el Melilla empezaba a carburar con la dura empresa de ir rebajando poco a poco la desventaja. Con mucho sufrimiento y sin la ayuda de Michael los melillenses se colocaron a diez puntos, 59-49, a falta de un minuto para que el periodo finiquitase. El Lucentum no estuvo acertado y no supo aprovechar el último ataque y el tanteador ni se inmutó.
El Melilla tenía que apelar a la heroica en el cuarto final para conseguir el ascenso, pues el Lucentum estaba siendo superior durante todo el encuentro.
Los nervios se apoderaron de los lucentinos y tanto Caio Torres como Micheal se hicieron dueños de la zona para seguir acercando al Melilla, 59-52, en el minuto 33. Un triple de Héctor García y otro de Diego Ciorcia empezaban a hacer realidad la remontada.
Óscar Quintana, con mucho criterio y viendo que el partido peligraba, solicitó un tiempo muerto para recomponer a su equipo. La tensión y la emoción estaban servidas en este desenlace de la LEB Oro, con un Lucentum que merecía el premio final tras una temporada en la que ha estado siempre en lo alto.
En los minutos finales todos los ataques terminaban en falta y con ambos equipos en bonus el acierto desde la línea de tiros libres iba a ser clave.
Hill volvió a aparecer justo cuando su equipo más le necesitaba y con cinco puntos en el último minuto, con un triple marca de la casa incluido, decidió el partido y dio al Lucentum el ascenso.