Llega la hora de la verdad. La expedición del Lucentum partió ayer hacia tierras madrileñas donde mañana sábado se enfrentará a Los Barrios en la semifinal de la Final a Cuatro y, si todo va según lo previsto, el domingo se jugará un puesto en la ACB la próxima temporada. Antes de emprender el viaje, el técnico Óscar Quintana lanzaba un mensaje de optimismo y aseguraba que su equipo «no va a defraudar a los aficionados, a la ciudad y a toda la gente que tiene detrás del proyecto», comentó el entrenador, quien señaló además que están «en deuda» con los seguidores y no les quieren fallar.
El técnico aceptó el cartel de favorito de cara a la semifinal de mañana ante Los Barrios, aunque receló del papel de víctima que considera que está intentando jugar el conjunto gaditano.
«El rol de favorito nos toca a nosotros y ellos van a intentar multiplicarlo por diez para cargar de más ladrillos nuestra mochila», comentó respecto a la presión que pueden llegar a acumular sus jugadores. En este sentido, calificó de esencial que el Lucentum «focalice su atención» únicamente en el encuentro de semifinal y no en una hipotética final, ya que «no se trata de un play-off en el que puedes fallar una vez y reaccionar». «Aquí no hay red», dijo.
«Los Barrios ha hecho una gran segunda vuelta, ha eliminado a uno de los favoritos al ascenso como el Leche Río Breogán y por 2-0, y cuenta con jugadores criados en canteras de equipos grandes y con gen competitivo», advirtió Quintana, quien apuntó que deberán jugar al cien por cien para lograr el triunfo. Confió en que su equipo haya aprendido la lección de la eliminatoria contra el Ford Burgos y se dé cuenta de que debe darlo todo en cada partido y apuntó a la selección de tiro como una de las claves del envite.
Respecto a que la Final a Cuatro se dispute en Fuenlabrada, donde entrenó con éxito durante varias temporadas, apuntó que le gustaría que el público neutral animase al Lucentum, pero dijo no saber cómo va a reaccionar la afición. «Los Barrios acude a la cita con un perfil de equipo simpático, modesto, que no cobra desde hace meses. Se está vendiendo como una especie de lucha de David contra Goliat en la que David ni siquiera tiene honda», argumentó Quintana, quien sí confía a ciegas en la afición lucentina.