Etosa

El Lucentum no arrancó nada bien el encuentro. Le costó más de tres minutos anotar sus primeros puntos y encadenó varias pérdidas de balón que facilitaron que el Valladolid se despegara en el marcador. Un 7-0 de parcial de inicio puso las cosas cuesta arriba para el conjunto entrenado por Óscar Quintana.
Muy pronto, el conjunto pucelano alcanzaba los diez puntos de renta (12-2) y el Lucentum apenas encontraba el camino para igualar la contienda. Pese a todo, el conjunto alicantino maquilló el resultado al término del primer cuarto (18-11).
En el segundo sector del partido, el Lucentum llegó a ponerse a cuatro puntos (23-19) gracias a dos triples consecutivos de Jorge García, pero el Valladolid volvió a abrir brecha en el marcador y llegó a llevar su ventaja a los once tantos. La mejor noticia para el Lucentum fue que frenó la sangría de pérdidas (8 en el primer cuarto) y, de la mano de Alfonso Sánchez -tomó la responsabilidad en ataque- se mantuvo en el partido. Al descanso, el equipo de Quintana perdía sólo de cinco puntos (40-35).
Pero ayer el Lucentum no tenía el día. Los bases estaban desaparecidos en combate y el tiro exterior apenas existió. En la reanudación, el Valladolid volvió a tomar las riendas del marcador de una forma cómoda. De hecho , en el tercer cuarto llegó a gozar de una ventaja de hasta 16 puntos (59-43).
El Valladolid hacía lo mínimo para superar al Lucentum. Sólo así se entiende que, pese a su mal encuentro, el conjunto alicantino llegara a ponerse a cinco puntos del conjunto pucelano. A los jugadores locales se les encogió el brazo y eso permitió a los de Quintana soñar con una remontada imposible.
Pero, otra vez, cuando se vio cerca en el marcador el Lucentum empezó a cometer errores en ataque y a fallar lanzamientos exteriores hasta caer en la locura. Así, en los últimos segundos el Valladolid recuperó una ventaja superior a los diez puntos y terminó venciendo por catorce (81-67).







