
Una persona que se considera "ambicioso porque no soy conformista y no me gustan las reglas establecidas por las universidades", en conclusión, un individuo que quiere cambiar la concepción del oficio por lo que ha aprendido durante sus dos años como comerciante en una agencia de comunicación y marketing .
Constantemente informado aunque su trabajo actual se lo impida muchas veces " ya que pasas diez ó doce horas trabajando y te enteras un 3% de lo que ha pasado en el mundo", pero que no pierde la esperanza, y sobretodo, cree que el papel no se extinguirá, ya que como dice él mismo "si se acaba el papel que vas a leer cuando vayas al aseo a cagar", o lo que es lo mismo, "la prensa forma parte de la cultura mundial, posiblemente se acaben antes los árboles que el papel, pero nunca desaparecerá".
Roberto Carlos Soler se considera 'no vocacional' porque durante sus primeros años en la carrera comprendió que la concepción del periodista actual es errónea porque "no se es peor por trabajar en un gabinete de prensa, la gente piensa que por trabajar en un medio u otro se diferencian entre los que son buenos y malos profesionales de la comunicación, y no es así".
En definitiva, una palabra que usa hasta la saciedad y la aplica en su día a día: la innovación. Intenar no quedarse por detrás del resto, es lo que le enseñó su vinculación con la agencia porque de ser una simple PYME (Pequeña y Mediana Empresa) pasó a ser una gran empresa, en conclusión, "cualquier periodista es capaz de crear su propio emporio".
En conclusión, la típica persona que no se muerde la lengua, que te dice su verdad a la cara por dura que sea y que muchas veces evitamos escuchar para resaltar solamente los aspectos positivos. Así es Roberto Carlos Soler, estudiante de periodismo de la Universidad Cardenal Herrera CEU, que se ha impuesto tras una 'parada' de dos años licenciarse de una vez por todas en la carrera de Periodismo, pero que enfocará desde un punto de vista diferente porque así lo cree él.







