
La provincia d ha sido un foco de atracción de mano de obra extranjera en la última década, especialmente en sectores como la construcción, la hostelería y la agricultura.
El papel de los inmigrantes ha sido vital para el desarrollo de la provincia. El problema surge ahora con la crisis, que provocando que este colectivo sea el primer gran damnificado. Ante esta evidencia buscan la mayor seguridad de sus países. Esta mano de obra foránea procede de Rumania, Argentina, Marruecos, Ecuador, Colombia, Bulgaria, Ucrania, Rusia, Portugal y Reino Unido.
Según el Observatorio de la Inmigración de la Universidad de Alicante, en el último año la provincia ha perdido el 10,7% de todos los permisos de residencia de los inmigrantes extracomunitarios regulados por el llamado Régimen General, lo que significa 11.862 permisos. Por el contrario, habría ganado un 25,9% de los certificados de registro de europeos comunitarios, elevándose a 34.955 nuevos registros de europeos. De esta forma, a lo largo del último año, el balance global sería de un 9,9% más de extranjeros censados en la provincia, aunque con un saldo notablemente negativo para los inmigrantes extracomunitarios.
Dos razones explican en incremento: La obtención por rumanos y búlgaros del certificado de registro comunitario, así como la obtención de este documento por otros comunitarios de la provincia que hasta la fecha carecían del mismo.
Todavía existiría una elevada bolsa de europeos comunitarios que residen en la provincia que sí habrían obtenido su empadronamiento, pero que carecerían de este certificado obligatorio, alrededor de unas 172.000 personas. También estaría el caso de aquellosinmigrantes que ante su situación personal, han decidido retornar a su país.
Más información en página 7







