Alicante
El psiquiatra del Hospital Universitario de San Juan y ex director general de Drogodependencias de la Comunitat Valenciana, Bartolomé Pérez Gálvez, asegura que la situación económica por la que está pasando el país va a disparar patologías como la depresión y la ansiedad que están provocadas por esta falta de estabilidad en el empleo.
De igual forma se manifiesta la jefa de servicio de Psiquiatría del Hospital de San Juan, María Angustias Oliveras, quien prevé una saturación de los servicios de salud mental debido al incremento de estas patologías consideradas en principio menores, y que emergen en un periodo de crisis por el que está pasando la sociedad. Ambos especialistas consideran que este incremento de usuarios no tardará en llegar.
Más recaídas
Según el doctor Pérez Gálvez, este mayor número de afectados también irá acompañado de más recaídas de pacientes debido a que el desempleo lleva siempre a situaciones de "más tensión y ociosidad, en el sentido de que la persona que está en el paro no saber qué hacer. Además, la perspectiva de futuro tampoco ayuda", explica el psiquiatra, quien añade que la construcción y servicios, dos de los sectores laborales que tradicionalmente han registrado tasas de consumo de alcohol más altas, son precisamente los más perjudicados por la recesión económica. Los datos del paro así lo atestiguan: el sector constructor, la hostelería, el comercio y otros servicios acumulan ya casi 83.000 desempleados en la provincia.
Sólo el ladrillo ha doblado el número de parados en un año, lo que ya está llevando a situaciones de angustia y estrés en familias que no pueden hacer frente a los gastos de luz, agua, el alquiler de la casa o la hipoteca.
Así se está detectando desde algunas organizaciones como Cáritas, que prácticamente está centrando sus programas en buscar un empleo a alicantinos que acuden a pedir ayuda urgente y a la desesperada al no poder asumir los gastos corrientes de la vivienda.
"Estoy deprimido y quiero que me escuche" es la frase que formará parte del nuevo perfil del paciente, y cuya asistencia asumirá el sistema público ya que, a juicio del psiquiatra, en las clínicas privadas existe el riesgo de un abandono del tratamiento ante la imposibilidad de que el paciente pueda costearlo en su totalidad al quedarse en el paro.
El problema del sistema público es la demora que soporta el paciente hasta que es derivado a un psiquiatra por la falta de recursos. Y es que el usuario primero acude al médico de cabecera de su centro de salud, del que sale con la receta de un antidepresivo. Sólo cuando pasa el tiempo y el paciente no mejora es remitido al especialista.









