
Tomaron nota de cuanto uno puede preguntar acerca del hospedaje y cómo llegar, contando con el amor al camino y la bicicleta, sin renunciar a coches de línea. Mas lo importante del volumen -que le vaticinamos gran acogida- es la descripción geográfica de la comarca, del paisaje y de las gentes que han hecho posible esta red de casas rurales que nos despiertan gran admiración. Así, del matrimonio que se instaló en la Torre del Romeral (Villahermosa del Río), que queda rodeada por la nieve, frente al soberbio Peñagolosa, donde se viven las estaciones con labores propias del mundo agrario; a las dependencias de la Casa del Gobernador, en la isla de Tabarca, ese paraíso de playas transparentes, que conserva muralla defensiva; y permite ver el trasiego de la pesca; las Casas rurales son una llamada, una tentación para buscar la paz, que exige silencio y belleza.
M.ª ÁNGELES ARAZO







