
La primera de ellas, según recordó González, se implantó en 1893 y unía el barrio de Benalúa con el Paseíto de Ramiro. Un tranvía que inspiró a un equipo de artistas, entre los que se encontraba Gastón Castelló, para realizar la hoguera de Benalúa que con el título de Parada y fonda, ganó el primer premio en 1928, año de creación de las hogueras.







