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València, 12 oct (EFE).- El neuroblastoma es uno de los tumores pediátricos más frecuentes y aunque su supervivencia está por encima del 70 %, hay un subgrupo con "muy mal pronóstico" para el que investigadores del Hospital La Fe de València han identificado una nueva estrategia terapéutica.

Se trata del grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Cáncer del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), cuya investigación, que ha sido publicada en la revista 'Clinical Cancer Research', abre la puerta a la realización de un ensayo clínico.

Los investigadores han identificado una nueva estrategia terapéutica con prometedores resultados para tratar a menores diagnosticados de neuroblastomas con una alteración genética en el cromosoma 11q.

El neuroblastoma es el tumor extracraneal más frecuente en niños, y aunque la supervivencia está por encima del 70 %, este subgrupo de pacientes que padecen neuroblastomas con pérdida de la región cromosómica 11q sigue teniendo "muy mal pronóstico", según ha señalado a EFE Jaime Font de Mora, autor principal de la publicación.

Cada año se producen cerca de 900 casos de neuroblastoma en la Unión Europa -unos 90 de ellos en España- y entre el 25 o el 30 por ciento de ellos tienen esta alteración genética, según el experto, que añade que los cánceres pediátricos se consideran enfermedades raras y el neuroblastoma es uno de los más habituales.

Las investigaciones llevadas a cabo por el IIS La Fe, con numerosas líneas celulares de neuroblastoma y con xenoinjertos en ratones, demuestran la gran eficacia del tratamiento propuesto para inhibir el crecimiento tumoral.

Font de Mora, jefe de laboratorio del grupo acreditado de investigación clínica y traslacional en cáncer del IIS La Fe, ha explicado a EFE que el siguiente paso es montar un ensayo clínico en humanos, aunque el único escollo de momento es encontrar financiación.

Los neuroblastomas con deleción de 11q tienen defectos en una de las vías de reparación del ADN cromosómico y utilizando un fármaco que inhibe otra vía alternativa de reparación del ADN, y en combinación con una medicina que daña al ADN, se consiguen activar los mecanismos de muerte en la célula tumoral.

Además, los investigadores han encontrado que para que esta combinación de fármacos sea eficaz, es necesario que un gen llamado p53 no esté mutado.

Dado que este gen raramente está mutado en los neuroblastomas en el momento del diagnóstico primero, pero es más frecuente su mutación en la recaída, los resultados apoyan que esta estrategia terapéutica debería emplearse desde el primer momento de los tratamientos para lograr su máxima eficacia.

Esta nueva estrategia de medicina de precisión podría beneficiar a los pacientes con neuroblastoma que presentan este tipo de alteración genética y abre el camino para su estudio en la práctica clínica.

La investigación se ha realizado con fármacos existentes, uno de ellos la temozolomida, de uso habitual en oncopediatría, y el olaparib, que se utiliza en el tratamiento del cáncer de mama y ovario hereditario.

Un equipo multidisciplinar de investigadores básicos y clínicos ha desarrollado este estudio traslacional que abre las puertas a un ensayo clínico con pacientes.

Los investigadores destacan que se han encontrado las características genéticas por las que los pacientes van a responder al tratamiento: tener pérdida de la región cromosómica 11q y estar en primera línea, no en fase de recaída.

Este tratamiento es una nueva estrategia de medicina de precisión que prevé seleccionar los pacientes según las características genéticas del tumor y utilizar fármacos dirigidos contra una vía defectuosa en el tumor, la maquinaria de reparación del ADN.

Con la pérdida de la región cromosómica 11q, estos tumores ven mermada una de las vías de reparación del ADN y, según la investigación, el objetivo es bloquear otra vía alternativa de reparación.

"Al utilizar estos dos fármacos se consigue dañar el ADN e impedir su reparación específicamente en la célula tumoral, de manera que ésta no tiene otra alternativa que suicidarse por apoptosis", ha explicado Jaime Font de Mora.

El estudio ha contado con la financiación de la Asociación Pablo Ugarte (APU), de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y el apoyo de una Ayuda del Programa Prometeo para Grupos de Investigación de Excelencia que concede la Generalitat.