Las Provincias

València, 15 sep (EFE).- Dirigentes socialistas europeos han marcado hoy en València los retos a los que se enfrenta la política europea de cohesión después de 2020, entre los que han destacado el ajustado presupuesto de las instituciones comunitarias y la consecución de un modelo más participativo.

Así lo ha destacado el presidente del Comité Europeo de las Regiones, Karl-Heinz Lambertz, durante el debate sobre el futuro de la política de cohesión cuando acabe el actual periodo de programación de inversiones, en el año 2020, una intervención en la que ha asegurado que la mayor paradoja es que la Unión Europea "quiere hacer cada vez más cosas con menos dinero".

"En realidad, el presupuesto europeo parece mucho pero es muy poco", ha afirmado Lambertz, que se ha mostrado convencido de que en el siguiente marco de programación no habrá "grandes cantidades suplementarias".

Ha apostado por "nuevas políticas que se construyan sobre el terreno, que se desarrollen a partir de lo que las entidades locales y nacionales quieren hacer, a través de la cofinanciación y de la simplificación de los fondos".

Para el presidente del Comité de las Regiones, el peligro estriba en "hacer transitar dinero desde las políticas de cohesión a los fondos Juncker", y ha llamado a "acabar con la política de austeridad, una política ciega".

Por su parte, la comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu, ha subrayado la necesidad de "comunicar mejor qué se está haciendo con el dinero", puesto que ha cifrado en solo un tercio de los europeos los que conocen la política de cohesión.

"Con el Brexit vamos a perder 50.000 millones al año, por lo que vamos a tener de partida menos presupuesto", ha previsto Cretu, que ha destacado entre los nuevos desafíos de la Unión "la inmigración y la seguridad" y ha afirmado que la política de cohesión "tiene que ser más flexible y más simple", y que el objetivo es "hacer más con menos, ser ambiciosos".

En este sentido, la eurodiputada y vicepresidenta del grupo socialista europeo y responsable de la política de cohesión, Isabelle Thomas, ha llamado a los socialistas europeos a "una gran movilización de todos los que piensan que la Unión Europea debe disponer de un presupuesto a la altura de sus desafíos", y ha lamentado que el presupuesto "no se corresponde con los desafíos políticos ni con los compromisos del Consejo de Europa".

Se ha mostrado consciente de que, si el nivel presupuestario sigue siendo el mismo, las políticas de cohesión, a las que se ha referido como "el corazón del proyecto europeo", serán "las primeras víctimas", y ha recordado que el objetivo final de estos instrumentos es "la convergencia de todas las regiones hacia el mismo nivel de vida".

En el debate ha participado también el economista Fabrizio Barca, que ha considerado que en Europa se han desarrollado desigualdades durante las últimas tres décadas como resultado de "malas políticas", que han generado "miedos económicos, sociales e identitarios" y que algunos Estados "apoyen el cierre, los muros".

Barca ha lamentado que se haya sido "demasiado cauto", y ha asegurado que el problema procede "de la implementación de las políticas y no de las políticas en sí", y que, en muchos casos, "la falta de desarrollo proviene de falta de liderazgo local".

Entre otros obstáculos se ha referido también a la institucionalización, y se ha mostrado partidario de priorizar el presupuesto que se destina a recursos humanos frente a otros proyectos como "autopistas que muchas veces ni siquiera se utilizan" y, en definitiva, de apostar por "la política, la rabia, la discusión y el atrevimiento".