Las Provincias

València, 1 ago (EFE).- El Ayuntamiento de València se reunirá el próximo mes de septiembre con la plataforma Airbnb para firmar un convenio de colaboración que permita controlar mejor la oferta de alojamientos en este portal.

Así lo ha anunciado hoy en rueda de prensa la concejala de Turismo, Sandra Gómez, quien ha destacado la necesidad de "prevenir, disminuir y evitar el alquiler ilegal" y garantizar que el alquiler turístico ofrecido por terceros y particulares en esas plataformas "se realice de forma responsable".

En este sentido, el Ayuntamiento de València propondrá a Airbnb limitar el número de días que un particular puede ofrecer su vivienda o alojamiento en su portal, así como establecer un límite para el numero de viviendas que puede ofertar un mismo propietario.

Por otra parte, la concejalía de Turismo también estudia imponer un tasa a aquellos apartamentos que se publiciten a través de estas plataformas, cuyo ingreso sería para el consistorio.

Gómez también ha propuesto que solo puedan publicarse en su plataforma aquellos apartamentos y alojamientos que estén legalizados y controlados por las administraciones públicas.

"El objetivo es dar protección al residente, mejorar la convivencia y el bienestar de turistas y vecinos, luchar contra la economía sumergida y proteger a las empresas que ofertan alojamientos de forma legal", ha destacado la responsable de Turismo.

Actualmente, hay 4.714 viviendas turísticas en Valencia, una cifra que supone el 48,6 por ciento del total de la oferta de alojamientos en la ciudad, según el estudio de dimensionamiento de la oferta de alojamiento turísticos que encargó el consistorio en 2016.

El resto del porcentaje se reparte principalmente entre las 16.000 plazas que ofertan los hoteles valencianos (43,47 por ciento) y los hostales, cámpines y "bed and breakfast", que representan el 8 por ciento.

Por distritos, los barrios que tienen más presencia de este tipo de alojamientos son Ciutat Vella, con el 34 % de las viviendas, seguido de Extramus, Eixample y Districte Marítim.

Aunque el número de viviendas turísticas ofertadas, tanto las regladas como las ajustadas al modelo "p2p" (entre iguales), supera en porcentaje a la oferta hotelera, el 72,6 por ciento de los turistas escogen el hotel como su principal opción al llegar a València.

Estas cifras han llevado a la concejal de Turismo a señalar que "sí se puede hablar de una burbuja de viviendas turísticas" alimentada, según Gómez, por las nuevas aplicaciones móviles y la falta de regulación en este sector incipiente.

"Pero que nadie se piense que ha encontrado la gallina de los huevos de oro al poder comprar un inmueble y sacar una rentabilidad por encima del alquiler de larga estancia", ha aseverado.

En este sentido, ha señalado que "si un propietario se da de alta en Hacienda y paga sus obligaciones fiscales y de Seguridad Social, para tener rentabilidad en el sector debe alquilar su vivienda más de 180 días anuales", por lo que, para Gómez, es mucho más rentable dedicar la vivienda al alquiler residencial o de larga estancia.

Ante la inminente saturación de este tipo de alojamiento, Gómez ha anunciado una "hoja de ruta" para la regulación de la vivienda turística basado en siete propuestas como la creación de una mesa de trabajo conjunto con la Agencia Valencia de Turismo para crear un foro permanente sobre este asunto y ofrecer información a los agentes implicados.

El consistorio también pretende reunirse con las distintas asociaciones de apartamentos turísticos, las asociaciones de vecinos afectados y el sector hotelero de València para coordinar una regulación consensuada del sector y establecer parámetros que fomenten el desarrollo turístico positivo.

Además, Turismo se plantea exigir una licencia de actividad económica a los propietarios de las viviendas que pretendan alquilar de forma estacional, así como establecer más controles y límites e las zonas sobre saturadas como Ciutat Vella, que dispondrá de una regulación específica.

En este sentido, Gómez ha aseverado que el Ayuntamiento será "muy estricto" con la regulación de los apartamentos turísticos y ha declarado a València "ciudad non grata" para los alojamientos ilegales y la economía sumergida.