Las Provincias

València, 20 may (EFE).- Salvador González 'Voro' se despide de su cargo como técnico del Valencia tras una campaña en la que ha dado un paso adelante en su evolución dentro del club, en el que ha pasado de ser el chico que comía tornillos como defensa central a convertirse en un médico de urgencias infalible en Mestalla.

Su trayectoria no tiene precedentes en la historia del Valencia, en cuya cantera empezó para asentarse en el primer equipo durante ocho campañas y convertirse en el presente siglo en delegado e intercalar esta función con la de "técnico de guardia" en los momentos más críticos de los últimos tiempos.

"Voro desayuna tornillos", fue la frase que acuñó su entonces entrenador, Alfredo di Stefano, al ser preguntado por el secreto del defensa valenciano que explicase su contundencia y rendimiento, si bien la dimensión de Voro desde ahora será mucho más amplia para el valencianismo.

El pasado lunes el defensa José Luis Gayá, al igual que Voro criado en la cantera valencianista, pidió un homenaje al técnico de L'Alcudia para reconocerle el trabajo realizado en esta temporada y en otras anteriores bajo unas circunstancias pésimas.

Este sentir también comparte el aficionado que puebla las gradas de Mestalla y en el partido ante el Vilarreal se le va a reconocer.

Voro ha pasado de ser aquel defensa rocoso de la tierra que cumplía con notable partido tras partido a convertirse en un referente para el valencianismo tras exhibir ahora una gallardía similar a la que le identificó como jugador, al estar siempre presto a socorrer al equipo de su vida en tiempos adversos.

De hecho, ha sido protagonista en dos de los momentos más tensos de la historia del Valencia y, en ambas ocasiones, resolvió la papeleta con nota.

Además, no ha sido necesario buscarlo fuera del club, porque ya estaba en el equipo como delegado.

La primera vez que lo ocupó fue en la convulsa campaña 2007-2008 con Ronald Koeman de técnico y en la que tomó las riendas tras una goleada contra el Athletic (5-1) que dejaba al equipo a dos puntos del descenso.

La reacción fue sobresaliente, al ganar el Valencia cuatro de los cinco últimos partidos de Liga.

En la actual campaña, Voro recibió de nuevo el encargo de sacar de la UCI a un equipo moribundo. Tras la espantada del italiano Cesare Prandelli en diciembre del año pasado, el técnico valenciano se hizo cargo del equipo con los mismos puntos que el Sporting, que estaba en zona de descenso.

Hasta ese momento, el Valencia, sólo había sumado doce puntos en quince partidos con tres victorias y otros tantos empates, aunque dos de esos triunfos también eran suyos al haber ocupado el banquillo de forma interina durante tres encuentros después de la destitución de Pako Ayestarán tras la cuarta jornada.

Tras asumir el banquillo hasta el final de temporada, Voro logró frenar la hemorragia y, pese a los altibajos de un equipo endeble, alejó el fantasma del descenso relativamente pronto para dejar el equipo a mitad de la tabla.

Además de las crisis de 2008 y de las dos de esta campaña, Voro también había sido la solución transitoria de urgencia en las campañas 2012-2013 y la 2015-2016 tras las destituciones de Miroslav Djukic y Nuno Espirito Santo, respectivamente.

En total, Voro ha dirigido al Valencia en sus distintas etapas en 35 partidos oficiales, con un balance de dieciocho victorias, cinco empates y doce derrotas entre competiciones de Liga, Copa del Rey y competición europea.

Sin embargo, ha sido este último capítulo de Voro en el banquillo de Mestalla el que ha derivado en un cambio radical de su figura en el club hasta el punto de que, a diferencia de las anteriores ocasiones, ya no regresará a su cargo habitual al entenderse que debe ocupar un puesto de mayor jerarquía.

Así, cuando Mestalla baje el telón hasta la próxima temporada Voro saldrá por la puerta grande tras haber suturado una profunda herida que durante muchos momentos de la temporada evocó entre los aficionados la angustia de los años ochenta, con la amenaza de la Segunda División.

Voro desveló recientemente que a partir de ahora será adjunto a la dirección general del club, un cargo que Mestalla desea conserve hasta su jubilación, ya que una nueva presencia en el banquillo del chico que desayunaba tornillos estará, probablemente, relacionada con una nueva situación de emergencia que resolver.