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València, 19 may (EFE).- El alcalde de Ontinyent y presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, ha destacado "la voluntad de consenso de todos los partidos y de hacer justicia" que ha hecho posible la exhumación hoy de los nichos 266 y 267 del cementerio de Ontinyent, han informado fuentes municipales.

Con esta actuación, financiada por la Diputación de Valencia, los expertos esperan encontrar los restos de varias personas fusiladas el 15 de diciembre de 1939, y dónde después de abrir los sepulcros, el equipo de expertos forenses ha encontrado los restos de al menos cuatro individuos en el nicho 266, y un ataúd en el nicho 267 del que no tenía constancia el registro municipal.

Junto a Jorge Rodríguez, han asistido la diputada de Memoria Histórica, Rosa Pérez Garijo, el secretario de la Comisión de Memoria Histórica municipal, Vicent Revert, la concejal coordinadora de Política para las Personas, Sayo Gandia, y la coordinadora del proyecto de Paleolab, la antropóloga forense Elisa García.

"Hoy vivimos un día histórico y creo que Ontinyent es una ciudad más digna porque hemos hecho justicia, hemos reparado una cuestión que hace 70 años que se esperaba y que es por fin una realidad", ha remarcado Rodríguez.

Por su parte, Pérez Garijo ha señalado que este caso es diferente al iniciado hace un mes en el cementerio de Paterna, puesto que es el propio consistorio el que ha impulsado los trabajos.

"Esta actuación demuestra que los ayuntamientos apuestan también por la recuperación, justicia y reparación de la historia franquista, que para nuestro equipo de gobierno es tan importante", ha añadido.

Desde un primer momento se barajó la hipótesis que se hubiera producido una exhumación no registrada. Por eso, el equipo de forenses ha abierto el segundo nicho 267, el cual figuraba como vacío en el registro municipal, para asegurarse que no había restos.

Al encontrar un ataúd y encontrar indicios de que la fecha de entierro era diferente, los expertos han procedido a cerrarlo de nuevo. "En ningún caso puede venir de la fosa común. Un descuido en el registro puede ser la razón por la que no consta, y esto puede ser el inicio de otra vía de investigación", ha dicho el arqueólogo forense Manuel Polo.

El trabajo que queda para hacer durará entre 6 y 8 meses. Primero, el equipo de antropólogos forenses individualizarán los restos, que se encuentran mezcladas. A continuación, enviarán las muestras a un laboratorio de genética en Madrid donde se harán las pruebas de ADN y las compararán con las de los familiares.

No han faltado a la cita numerosos familiares de las víctimas de la represión franquista. Uno de ellos ha sido Concha Díaz, sobrina de Rafael Bataller, quién fue fusilado a los 27 años.

Concha fue el testimonio primario que ayudó a situar a los cuerpos, al haber trasladado personalmente los restos, en bolsas de plástico, de la fosa común al nicho 266 durante la dictadura. "Desde entonces siempre le hemos traído flores al mismo lugar", explica la hermana de Concha, María Díaz.

Durante las fiestas de moros y cristianos del verano de 1939, fueron juzgados en un juicio sumarísimo en el ayuntamiento de la localidad 15 reos. Únicamente dos de ellos fueron condenados a 30 años de prisión, los restantes fueron sentenciada a muerte.

Los fusilados por la represión franquista fueron enterrados en fosas del cementerio municipal, y a finales de los años 60 aproximadamente se exhumaron al menos 6 de los cadáveres, por orden del alcalde de entonces, Vicent Gironés.