Las Provincias

València, 20 abr (EFE).- El exvocal de Feria Valencia Pablo Serratosa ha asegurado hoy que no acudía al patronato de la institución ferial a pegar "la cabotá", como afirmó el exvocal Federico Félix, sino que él se leía las cuentas, preguntaba si no entendía algo y si veía "razonable" la documentación la aceptaba.

Serratosa, quien además de estar en el patronato fue vocal del comité ejecutivo de Feria Valencia de 2002 a 2015 en representación de la Cámara de Comercio de Valencia, se ha pronunciado así en la comisión de Les Corts que investiga la gestión de Feria Valencia, donde ha acudido acompañado de su abogado.

Ha explicado que no entiende que se hable de pegar "la cabotá", porque la "responsabilidad" de quien estaba en el patronato era leer lo que se les presentaba y ver que "era correcto y no había ninguna irregularidad" mirando las auditorías que les entregaban, pues en un cargo están "muy definidos" los derechos y las obligaciones.

El patronato, ha continuado, se reunía unas dos veces al año, para aprobar los presupuestos y las liquidaciones, y el comité ejecutivo lo hacía cada dos o tres meses, si bien "el día a día" lo llevaban más el presidente y el director general, que tenían un equipo de técnicos y de jurídicos a su disposición.

"Si se mira desde el punto vista empresarial, el comité ejecutivo sería como el consejo de administración y el patronato sería la junta general", ha agregado Serratosa.

El exvocal de Feria Valencia ha admitido que "la mayoría" de las decisiones se tomaban por unanimidad, pero ha matizado que tras un proceso de preguntas y respuestas, y ha explicado que los primeros años se daban unas dietas por asistencia a las reuniones, de 100 o 150 euros, que luego se quitaron.

Ha explicado que solicitó un calendario de reuniones del comité ejecutivo, ya que se convocaban con una antelación de una semana o una semana y media antes, lo que le impedía ir a muchas reuniones por su trabajo, pero le dieron una negativa y entonces fue a las que pudo.

Serratosa ha añadido que cuando se propuso la ampliación de las instalaciones de la Feria "las cosas iban bien", la entidad "ganaba dinero" y las instalaciones eran "bastante antiguas", por lo que era necesario reformarlas, y ha aseverado que "a toro pasado, es muy fácil hablar si se ha hecho bien o no".

Además, ha afirmado que esa operación la ratificaba un banco y la avalaba la Generalitat, por lo que no tenía "ningún argumento en contra", y además había otras ferias que también estaban invirtiendo en su modernización, por lo que no se podían "quedar atrás".

Ha manifestado que, conforme a las explicaciones que les daban, los costes estaban justificados, y a la pregunta de si no le parecía excesivo el importe de la inversión ha preguntado: "¿y qué se hacía, dejarla morir?".