Las Provincias

Valencia, 19 mar (EFE).- El jinete hispano-luso Diego Ventura, que no obtuvo trofeos por lesión de uno de sus toros y por sus fallos con el rejón de muerte, ha marcado hoy grandes diferencias con sus compañeros de cartel en la matinal de rejones de la feria de Fallas, en la que sólo la francesa Lea Vicens ha logrado pasear una oreja.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de Fermín Bohórquez, reglamentaria pero excesivamente despuntados para rejoneo, bien presentados y de excelente juego en conjunto para el toreo a caballo, salvo el rajado y aquerenciado sexto.

Diego Ventura: rejonazo contrario caído (ovación); dos pinchazos y rejonazo trasero (ovación).

Manuel Manzanares: rejonazo trasero (silencio tras leve petición de oreja); rejonazo arriba y descabello (silencio).

Lea Vicens: rejonazo trasero (oreja); rejonazo trasero caído (silencio tras petición de oreja).

Décimo festejo de abono de la feria de Fallas, con más de tres cuartos de entrada, en mañana primaveral.

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A MUCHA DISTANCIA

No hubo color. Aunque por falta de fortuna en los últimos pasajes de cada faena no cortara ninguna de las cuatro orejas que mereció, Diego Ventura marcó con su soberbio toreo a caballo una tremenda distancia con sus dos alternantes de hoy en Valencia.

La suya fue una actuación redonda con los dos toros del lote, que, como casi toda la corrida de Bohórquez, galoparon con nobleza y clase tras los caballos. Pero sólo Ventura les sacó el partido que merecían.

Ya con el primero de la mañana, noble pero algo parado, formó un auténtico alboroto en los tendidos montando a "Nazarí", el torerísimo castaño con el que lo enceló a milímetros de la grupa y lo llevó y lo lidió por todo el ruedo en una demostración palmaria de verdadero toreo a caballo.

Depacio siempre, llegando a la cara del toro con pureza y verdad, Ventura clavó banderillas y se gustó recreándose en una faena de verdadero maestro que si se quedó sin premio fue porque tuvo que cortarla cuando, en un lance de uno de sus auxiliadores, el astado se partió la pata delantera.

Con el cuarto, en cambio, puso más fibra y más garra a todo lo que hizo, buscando desquitarse en el "marcador", esta vez para destacar más en los también vibrantes galopes de costado sobre "Sueño" que a la hora de clavar los palos, con los que se mostró más desigual. Aun así, todo lo que hizo el jinete, salvo a la hora de matar, estuvo marcado por su sello de primera figura del rejoneo.

La única oreja de la matinal fue para la francesa Lea Vicens, como premio a una actuación correcta y limpia ante el excelente tercer toro, que siempre se arrancó y siguió con clase a sus cabalgaduras.

Ya con el sexto, el garbanzo negro de la corrida por su persistente querencia a tablas, la amazona gala tuvo que esforzarse por sujetar al animal en las afueras, aunque sin llegar a brillar lo suficiente para redondear la mañana ante un público amable y festivo.

Manuel Manzanares, por su parte, no logró nada destacado ante otro buen lote, por mucho que al quinto le faltara algo más de fuerza. El despegado, ligero y desajustado toreo del alicantino, tanto al lidiar como al clavar banderillas y rejones, no llegó nunca a calentar a un tendido que estaba dispuesto a jalearlo casi todo.