Las Provincias

Valencia, 1 dic (EFE).- Los tratamientos dirigidos a mejorar la comunidad bacteriana intestinal son efectivos para controlar la inflamación crónica que sufren los pacientes de VIH y ayudarían a prevenir las enfermedades relacionadas con el envejecimiento que aparecen más precozmente y con mayor frecuencia en estas personas.

Así lo demuestra un estudio codirigido por el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal y la Unidad Mixta de Investigación en Genómica y Salud de la Fundación FISABIO, dependiente de la Conselleria de Sanidad, y el Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biología Evolutiva de la Universitat de València (UV).

Los resultados del estudio, publicados en 'Mucosal Immunology' confirman que los prebióticos producen no solo cambios beneficiosos en la microbiota intestinal, sino también la mejoría de marcadores inmunológicos y cambios en la expresión de genes humanos, lo que demuestra "la influencia de las bacterias sobre nuestra fisiología", según el investigador de Fisabio Andrés Moya.

Del hospital Ramón y Cajal, Sergio Serrano ha explicado que las bacterias intestinales contribuyen a mantener la salud a través de un gran número de mecanismos, y las alteraciones persistentes en la microbiota intestinal contribuyen a la aparición de problemas de salud.

Las personas con VIH presentan cambios en estas bacterias debido a que el virus daña su hábitat a las pocas semanas de la transmisión, según Serrano.

Los investigadores han analizado las bacterias intestinales de un grupo de 44 individuos: 9 sujetos sanos y 35 pacientes con VIH con diferentes grados de control de la infección y de recuperación inmunológica.

De los 44 pacientes, 34 de ellos recibieron prebióticos y los 10 restantes placebo durante un período de seis semanas, y se tomaron muestras antes y después del tratamiento.

Las muestras se analizaron mediante técnicas de secuenciación masiva en los laboratorios de Genómica y Salud de la Fundación Fisabio. En concreto, se estudió la composición de las bacterias que habitan en el intestino y su capacidad de producir ácidos grasos de cadena corta, como el ácido butírico que posee un importante efecto antiinflamatorio.

Los resultados han demostrado que la intervención con prebióticos modificó la estructura de la microbiota en todos los grupos de estudio.

Los pacientes que presentan mayor abundancia de bacterias Faecalibacterium y Lachnospira mostraron un significativo aumento de la producción de ácido butírico y una mejoría de los biomarcadores inflamatorios.

La mayor mejoría se ha observado en pacientes con una menor evolución de la infección por VIH y, en consecuencia, con un ecosistema bacteriano menos adaptado al nuevo estado inflamatorio.

El estudio se ha llevado a cabo en el seno de un consorcio en el que participan, además, el Instituto de Catálisis del Centro Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad San Pablo CEU, la Universidad de Lleida, la Universität Hohenheim (Alemania), los Hospitales Clínico San Carlos, Doce de Octubre, La Paz y Fundación Jiménez Díaz en Madrid, el Centro Sandoval (Madrid), el Hospital del Mar de Barcelona, el Hospital San Pedro de Logroño y el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.