Las Provincias

Elche , 1 dic .- La incidencia del picudo rojo continúa su descenso en el palmeral de Elche durante el último año, principalmente en el caso del palmeral histórico, mientras que aumenta la presencia de la paysandisia, un insecto que no causa tanto daño en los ejemplares.

Así lo ha anunciado hoy el concejal del Palmeral, Antonio García, quien ha informado de los datos del tercer ciclo de revisiones del mapa del picudo en el municipio ilicitano, una estadística con la que se completa el año natural.

García ha afirmado que la incidencia del picudo en el palmeral histórico ha descendido gracias a la nueva estrategia de lucha integral contra la plaga puesta en marcha hace un año por el equipo de gobierno municipal (PSPV, Compromís y Partido de Elche), centrada en la detección precoz, la lucha biológica, los tratamientos con endoterapia y pulverización, y las cirugías de saneamiento.

Una actuación que ha permitido también salvar numerosos ejemplares y evitar su destrucción, a diferencia, según García, de lo desarrollado por el anterior gobierno municipal, del PP.

En este período de tiempo se han revisado 126.000 de palmeras, en su mayoría datileras, de las que se han detectado 2.151 casos de presencia de plagas, alrededor de un 1,71 % total y la mayoría de ellas palmeras jóvenes.

En esta última exploración, la presencia de palmeras afectadas en el palmeral histórico ha descendido de un 39 % a un 31 % desde el primer control realizado a finales del pasado año.

A pesar de ello, la cantidad de detecciones en esta última revisión ha aumentada de 400 a 700, debido a que se ha ampliado el radio de búsqueda más allá del palmeral histórico -alrededor de 20.000 ejemplares más- y se ha iniciado el control en zonas como el parque agroalimentario de La Alcudia, el Parque Empresarial o la Universidad Miguel Hernández (UMH).

Sobre la paysandisia, el asesor fitosanitario municipal, José Javier Sigüenza, ha señalado que su presencia va en aumento, ya que no se cuenta con los mismos medios para frenar la plaga.

Por ello se ha pedido ayuda al Consell para la búsqueda de herramientas con la finalidad de poder atajarla.

A este respecto, Sigüenza ha aclarado que su presencia no causa tanto daño a las palmeras, no suele generar roturas de estos ejemplares y su desarrollo es más lento que el del picudo.

Por otra parte, se ha destacado que se va a llevar a cabo un proceso de replantación de ejemplares de palmeras durante los próximos meses.