Las Provincias

Madrid, 30 nov (EFE).- El realizador valenciano Kurro González, hasta ahora montador de series de televisión como "Los hombres de Paco", ha dado el salto al largometraje con "La madriguera", un thriller de personajes que describe un terror sin estridencias donde el miedo, comenta con Efe, lo encarna tu vecino del piso de abajo.

"La intención no era construir un psicokiller sino adentrarnos en la visión distorsionada de una persona con un delirio. Pero él no es ningún sádico, es una persona que sufre. Y esa contradicción entre lo que piensa y lo que hace es lo que le hace más interesante", apunta.

La historia de "La madriguera" tiene su origen en un caso real ocurrido en los años ochenta en Madrid; un grupo de Lating kings asaltó a una pareja que estaba en un coche en la Casa de Campo, metió al chico en el maletero y, mientras se movían por Madrid, violaron a la chica hasta que, finalmente, la mataron. Tardaron varios días en encontrarlos.

"Yo pensé que, en su caso, me hubiera vuelto agorafóbico. Fue tan grave el caso que me parecía normal que se le fuera la cabeza. Consulté con psicólogos y me puse a escribir", explica González.

En cualquier caso, el director afirma que "no quería transmitir la imagen de un psicópata. Este -dice- es un tío normal con un problema tan brutal que seguro que le tuvo que afectar a sus coordenadas morales".

Así, "La madriguera" muestra a Carlos (Francisco Conde, protagonista y, además, productor de la cinta), un escritor de éxito que vive encerrado en su casa. En plena sequía creativa, su editor decide enviarle a una ayudanta, Caterina (Adriana Torrebejano) que admira su obra y, a su vez, quiere hacer sus pinitos en la literatura.

Se forma ahí una extraña pareja donde las contradicciones de Carlos afloran en un crescendo difícil de aguantar por momentos.

Y con ellos, un niño impertinente que salva una vida y unos policías minuciosos (Carlos Santos y Javier Mora).

"Esas contradicciones son las que nos identifican como humanos y mostrar cómo surge eso es lo que queríamos dejar que viera el espectador", explica González, inmediatamente después de asegurara que "aquí no hay aproximación moral".

"Los monstruos reales, como Josef Fritzl, el asesino de Austria, son gente corriente para sus vecinos; en la sociedad se conducen con orden pero en el interior de sus casas cometen animaladas", como el caso, cuenta el director, montador y guionista a Efe, de un empresario quien, "en un delirio, secuestró a su secretaria"

"Aquel episodio lo explicaba años después como si alguien le hubiera dado un teclado con las letras desordenadas para escribir una carta; su cabeza escribía incongruencias, pero él no lo sabía".

Con referencias evidentes a cintas como "Copycat", "Repulsión", "Luz de gas" y, sobre todo, "La muerte y la doncella", de Polanski (melodía que cierra esta cinta), González tardó algo más de seis años en sacar del armario un guion que se rodó gracias a que coincidió con Conde en un festival de cortos en China.

En aquel momento, la idea de emigrar parecía inevitable para ambos, pero antes de tirar la toalla, comenta González, Conde quería probar.

Había que buscar un director, y la posibilidad cayó en la casilla del montador, cortometrajista esporádico.

Y todos estos años se fue fraguando "La madriguera"; se hizo un casting "muy severo y laborioso" que acabó con la elección de Adriana Torrontera para el papel de Caterina y que Francisco Conde se acabara convirtiendo en actor.

La película acabó saliendo gracias al crowdfunding, o micromecenazgo, y tiene la particularidad de que todos en ella, desde los técnicos a los artistas, son debutantes en sus lides.

Su siguiente trabajo, que "ya está medio medio", dice, es un thriller "más al uso, sobre las relaciones paterno filiales, sobre un personaje que quiere recuperar la inocencia, pero ahí no hay otro tipo de relaciones, eso sí, insiste, "también estará lleno de contrastes".