Las Provincias

Valencia, 29 nov (EFE).- La Filmoteca ha acogido esta mañana la presentación de "Grafitti", de Lluis Quílez, parcialmente rodada en la Comunitat y candidata al Oscar, y "Oa", del valenciano Jaime Maestro, dos "historias de amor" preseleccionadas para los Goya.

"He visto ciertas similitudes entre ambos cortos, y eso me ha gustado", ha admitido el productor de "Oa", Carlos Escutia, en la rueda de prensa de presentación, en la que ha señalado también que, si bien su producción es de animación, a diferencia de "Grafitti", ambas recogen historias de amor poco comunes.

"Oa" narra en apenas ocho minutos el "viaje iniciático" de una niña mongol "hacia su madurez", en palabras de su director, Jaime Maestro, y es, a la vez, una historia de amor poco convencional.

Por su parte, "Grafitti" es una "historia íntima de amor entre dos personajes" a la que Quílez ha querido darle "un enfoque diferente", por lo que solo aparece uno de ellos, el protagonista, Edgar, un joven de 17 años, que es uno de los pocos supervivientes a un desastre que parece haber acabado con la población mundial.

En este escenario, Edgar empieza a recibir mensajes de Anna, otra superviviente que le escribe grafitis en la pared de su habitación cuando él deja la casa, pero a la que no ve.

"Las películas sobre el apocalipsis suelen tener una trama de acción y de violencia, pero quisimos crear una historia más de personajes, una historia sobre la soledad y el poder de la imaginación", ha explicado el director, que quería "romper con los clichés del género".

Para ello, decidió rodar, con un equipo de solo diez personas, en Pripiat, una ciudad cercana a Chernóbil que llevaba treinta años abandonada, en la que "hasta hace no mucho no se podía entrar por la radiación" y en la que solo se puede grabar sin aparatos electrónicos.

"El lugar es fantástico, tiras la cámara al suelo y hay un buen plano", ha destacado Quílez, que ha grabado parte de los interiores y los exteriores en la Comunitat Valenciana, donde el equipo buscó lugares "que encajaran con Chernóbil", como una fábrica de pollos abandonada en Alzira o un antiguo economato en Sagunto, y donde, en el reducido equipo, "todos hacían de todo".

De manera similar, Maestro ha recordado el proceso de elaboración de "Oa", un corto en el que dirigió a un equipo de más de 15 alumnos de la escuela de animación valenciana Primer Frame durante un año y medio, un trabajo que ha calificado como "un esfuerzo casi titánico".

"Estamos muy orgullosos de la calidad con la que se ha terminado", ha asegurado el director del cortometraje, que ha considerado que "el objetivo se ha cumplido con creces" puesto que la producción ha contribuido a que los alumnos de la escuela encontraran un trabajo.

Maestro ha recordado "con nostalgia" lo que supuso grabar el corto con los alumnos en una "época muy bonita" que ahora tiene como "colofón" la preselección por parte de la Academia de Cine en la categoría Mejor Cortometraje de Animación en los Goya.

El cineasta, que ha explicado que para dar vida a la protagonista hizo "una investigación, pero en Google, sin ir a Mongolia", ha asegurado que escogió Mongolia como telón de fondo para esta historia fantástica por "motivos estéticos y de ambientación".

"No lo hicimos pensando en que se vendiera mejor, porque es muy difícil lucrarse de un corto, sino que tomamos las decisiones más por probarnos a nosotros mismos, no por la amortización económica", ha concluido.