Las Provincias

Castellón, 19 oct (EFE).- El Centro de Intervención de Baja Exigencia (CIBE) Castelló ha atendido en sus 19 años de trayectoria en la capital de La Plana a 3.600 personas drogodependientes en fase de consumo activo, a las que ha prestado asistencia sanitaria y psicosocial.

Diariamente pasan por sus instalaciones alrededor de 40 usuarios, el 70% hombres y el 30% mujeres, con una media de 42 años, "aunque hay usuarios desde los 21 hasta los 67 años", ha aclarado Sánchez.

El 55% de las personas atendidas en el centro carecen de hogar, "aunque ello no significa en todos los casos que vivan en la calle, pero sí en condiciones precarias, bien en viviendas ocupadas, en chabolas o en el coche".

En cuanto a sustancias consumidas, "la más habitual en el último año es la heroína, seguida de la cocaína base y el alcohol".Estos son algunos de los datos que ha puesto sobre la mesa esta tarde Belén Sánchez, trabajadora social y directora del CIBE Castelló, en la jornada 'Personas drogodependientes y reducción de daños' que ha organizado este miércoles el Col·legi Oficial de Treball Social de Castelló (COTS).

Sobre el tratamiento a drogodependientes en fase de consumo activo Belén Sánchez ha afirmado que "hay que facilitar que se pongan en tratamiento de deshabituación cuando la persona con una adicción esté en condiciones de dar el paso, pero mientras tanto hay que trabajar para que su salud se resienta lo menos posible y tenga garantizados sus derechos sociales y sanitarios".

Ha destacado "el papel clave que juegan los profesionales del trabajo social" en la intervención con este colectivo, integrado por personas con un perfil de exclusión social muy marcado, "y a las que podemos acompañar en la toma de decisiones, en los procesos de inclusión que protagonicen, y facilitarles el acceso a derechos, prestaciones o recursos que eviten que acaben viviendo en la calle".

La directora ha defendido un "abordaje en red" que implique "a los servicios sociales generales, a entidades con otro tipo de servicios o a la trabajadora social y personal médico del centro de salud más próximo".

A su juicio, la intervención en red permite romper el aislamiento que sufren, favorecer el acceso a sus derechos, una mejoría general de la salud y de los comportamientos y habilidades sociales, "como la capacidad para resolver conflictos".

Desde el CIBE Castelló han destacado que el 32% de usuarios tiene una patología psiquiátrica grave, y en estos casos "desde el centro hacemos un tutelaje de los tratamientos", al igual que con las personas que sufren enfermedades como hepatitis, dolencias en el aparato digestivo o VIH, facilitando su derivación a hospitales para las revisiones oportunas".