Las Provincias

Castellón, 29 abr (EFE).- La Feria del Libro de Castellón acoge hoy la presentación de la nueva obra del historiador y sociólogo castellonense Juan Carlos Usó, que intenta desmontar el mito del uso de la heroína por las fuerzas de seguridad para alinear a la juventud rebelde de la Transición.

En "¿Nos matan con heroína? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de Estado", editado por Libros Crudos tras más de cuatro años de investigación, Usó afirma que la realidad de la heroína en España fue "menos sórdida" de lo que "amplificaron", a través de los medios de comunicación, los partidarios de esta teoría.

Usó es experto en drogas y contracultura en España, escritor especializado en la influencia histórica de las sustancias estupefacientes y autor de libros como "Drogas y cultura de masas", y está considerado el continuador de la obra del filósofo y máximo experto en la materia, Antonio Escohotado, del que fue alumno.

La teoría conspirativa que motiva su libro apunta a que la introducción de la heroína en España estuvo "alentada, posibilitada e inducida" por los poderes del Estado con el fin de neutralizar el poder subversivo de la juventud española durante la Transición.

Una leyenda que, explica Usó a EFE, no es nueva y ha ido adaptándose a cada país y momento histórico para hacer "más digerible" una realidad tan "cruda" como absurda, en el caso que narra su libro, como que el auge en el consumo de heroína en la España de los 70 se debiera "a los propios consumidores" y no a un plan diseñado por poderes ocultos.

"Este mito en torno a la heroína y antes incluso al opio se viene arrastrando desde el siglo XIX. En las guerras del opio ya se acusa a Inglaterra de envenenar a la población china con esta sustancia para colonizar el país. Más tarde se increpó a la China comunista de contaminar al mundo occidental por esta vía; y en los 70, la culpable fue la CIA", añade.

El autor afirma además que dentro de la formulación del mito en España, éste se ha regionalizado. Tiene, por tanto, su lectura en Euskadi, otra en Cataluña, "donde hay quien dice que las fuerzas de seguridad abortaron así el pujante movimiento anarquista en Barcelona", y lo mismo ocurre en Madrid "por parte de la Liga Comunista Revolucionaria".

"Con el tiempo ves que esa teoría no tiene ni pies ni cabeza. Presenta a los consumidores como buzones de correos, como gente sin voluntad. Un fenómeno de consumo no se puede explicar sólo desde la oferta. ¿Qué hay de la demanda?", apostilla.

En su libro también concluye que las muertes y el dolor ligados al consumo de esta droga "se han amplificado" por los medios, cuando a su juicio la realidad en España es "menos sórdida de lo que fue" y se identifica en muchas ocasiones con el sida.