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Valencia, 7 may (EFE).- El proyecto TRADITOM, desarrollado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politécnica de Valencia, invertirá 4,3 millones y tres años de investigación para mejorar la calidad y el sabor de las variedades tradicionales del tomate europeo.

Según el CSIC, TRADITOM pondrá en valor la "diversidad genética de las variedades tradicionales de tomates europeos y revalorizarlas" en un proyecto que se inició el pasado mes de marzo y durará tres años, con la colaboración de 16 instituciones de 8 países y la financiación de la Unión Europea (UE).

El programa, coordinado por el profesor de investigación del CSIC, Antonio Granell, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (CSIC-UPV), pretende revalorizar el tomate, la segunda planta más consumida en la Unión Europea y una fuente de nutrientes, vitaminas y antioxidantes en la dieta de muchas personas.

Según Granell, "el cultivo de las variedades tradicionales de tomate se ha reducido en las últimas décadas para dar paso a los cultivos de tomate modernos, uniformes y de alto rendimiento, pero las variedades tradicionales a menudo se asocian con mejores cualidades de sabor".

Para el investigador, las variedades tradicionales "incluso podrían resultar más adaptables a determinadas condiciones ambientales, proporcionando una calidad de sabor y mejor conservación que la que presentan las variedades comerciales".

El objetivo de la investigación es "poner en valor la diversidad genética almacenada en las variedades tradicionales de tomate" y "aumentar su resistencia, para que no se vean totalmente reemplazadas por la producción de cultivos modernos", ha resaltado.

El proyecto generará una "base de conocimiento" en torno a las variedades tradicionales de tomate que explique, por ejemplo, por qué son mejores según los consumidores que los cultivos modernos, y "poder transmitir este conocimiento científico a los agricultores".

"Creemos que las variedades tradicionales de tomate representan un recurso genético sin explotar y que su preservación es de la máxima importancia para poder garantizar una diversidad agrícola que asegure el futuro de la seguridad alimentaria y de la salud, así como las nuevas demandas de los consumidores", ha argumentado Granell.

El coordinador de TRADITOM ha comentado también que, a día de hoy, "apenas disponemos de información relativa a las variedades de tomate tradicional que se están cultivando, su composición genética o calidad".

El proyecto estudiará de manera "exhaustiva" las propiedades agronómicas y funcionales con objeto de definir las más de 1.200 variedades tradicionales del tomate, al mismo tiempo que investigará sobre la influencia de las prácticas de cultivo en las características de los frutos producidos.

Aparte del CSIC y de la Universitat Politécnica de Valencia, participarán en el proyecto grupos de investigación de la Universidad Miguel Hernández, la Fundación Miguel Agustí y la Universitat Politècnica de Catalunya, así como la empresa de semillas Meridiem Seeds y diversas asociaciones.