Las Provincias

Bruselas, 6 jun (EFE).- Los diputados del grupo liberal (ALDE) en el Parlamento Europeo (PE) criticaron hoy la decisión de las autoridades cubanas de prohibir viajar a Bruselas a la miembro de las Damas de Blanco Sayli Navarro Álvarez, invitada por ese mismo partido político para participar este martes en una mesa redonda.

Estaba previsto que Navarro abordara el papel de los derechos humanos y la democracia en la aplicación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea (UE) y Cuba, según indicó la formación en un comunicado.

"Todos lamentamos que Navarro no pudiera estar presente hoy para participar en nuestro debate. Pero los arrepentimientos no son suficientes, ya que no cambiará nada en el comportamiento de las autoridades cubanas", declaró el vicepresidente de la Eurocámara responsable de las relaciones con América Latina, Pavel Telicka.

El político checo también instó a la Unión Europea a tratar las cuestiones sobre derechos humanos, así como a establecer "líneas claras" y a asegurar que el acuerdo con La Habana sea "respetado e implementado por ambas partes".

"La Habana debe cumplir cuando se trata de derechos fundamentales y esto no debería ser negociable", añadió Telicka.

En cuanto a la eurodiputada española de ALDE María Teresa Giménez Barbat, reconoció que la Eurocámara no puede modificar el acuerdo entre los Veintiocho y la isla caribeña, sino limitarse a aprobarlo o rechazarlo, pero recalcó que la protección y la promoción de los derechos humanos es "una de las principales prioridades de la Unión Europea y de su política exterior".

"Como parlamentarios, tenemos el deber de expresar nuestra opinión sobre la represión de los disidentes, de la oposición democrática, de los periodistas independientes, de los artistas e intelectuales como los invitados hoy aquí para hablar libremente en nuestra conferencia", afirmó Barbat.

El Parlamento Europeo debe votar sobre la aprobación y la resolución que acompaña al acuerdo político y de cooperación UE-Cuba durante la sesión plenaria de julio en Estrasburgo (Francia).

El nuevo tratado deja atrás dos décadas de "posición común", la restrictiva política europea que condicionaba los contactos con la isla a avances en derechos y libertades.