David Ramiro
Madrid, 29 ago (EFE).- El último 'Clásico', que finalizó con victoria del Real Madrid (2-1) sobre el Barcelona y con el título de la Supercopa de España para las vitrinas blancas, mostró de nuevo la rivalidad entre el argentino Leo Messi y el portugués Cristiano Ronaldo, que no faltaron a su habitual cita con el gol.
El 'Clásico' entre Real Madrid y Barcelona volvió a dejar patente, resultados aparte, que los grandes jugadores siempre aparecen en las citas más importantes. De nuevo, el ejemplo se pudo ver en el estadio Santiago Bernabéu, donde el argentino Leo Messi y el portugués Cristiano Ronaldo volvieron a erigirse en figuras decisivas de sus respectivos equipos.
Después de un inicio de temporada un tanto flojo, con solo un tanto en tres partidos, Cristiano reapareció en el momento justo, cuando más le necesitaba su equipo. Desde el primer minuto se le vio metido en el partido, sabedor de que esta podía ser una noche especial. Pidió el balón, se asoció, buscó con ahínco la meta rival y su premio llegó a los 19 minutos con el segundo tanto de su equipo.
Su gesto de rabia le delataba tras marcar. Se quedó parado, elevó los brazos y se golpeó varias veces el pecho en señal de rabia contenida. Quinto gol en cinco clásicos consecutivos y octavo gol en sus quince enfrentamientos ante el FC Barcelona. Estadísticas demoledoras del portugués ante el máximo rival.
La otra cara del choque fue la de Messi. El 'diez' azulgrana marcó su décimo quinto gol en veintiún 'Clásicos', el octavo en el Santiago Bernabéu.
El argentino siguió agrandando su leyenda en los 'Clásicos' y la suya en particular, puesto que con su gol, el Real Madrid se convierte en el segundo equipo al que más tantos ha marcado en su carrera, solo superado por el Atlético de Madrid con 18.
Además, su juventud juega a su favor, ya que con 25 años, de seguir esta progresión, pronto podría alcanzar al máximo goleador de la historia de estos choques, la máxima leyenda del madridismo, Alfredo Di Stefano, que con la camiseta blanca marcó 18 goles al Barcelona.
Para el argentino, la campaña ha arrancado como terminó la pasada, con el olfato de gol intacto. En sus botas tuvo el Barcelona en el descuento la posibilidad de marcar el segundo tanto que hubiese dado la Supercopa a su equipo, pero esta vez la fortuna cayó del lado del portugués. La pegada de Cristiano se impuso, en esta ocasión, a la habilidad de Messi. EFE
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