Rabat, 1 ago (EFE).- El gobierno de Marruecos "no desea una intervención militar" en Mali, dijo hoy el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Saadedín al Otmani, ya que todavía considera que "una solución política es posible".
El ministro se refiere así a la partición de facto del país entre el norte, controlado por varias milicias salafistas, y el sur, donde un gobierno golpista se hizo con el poder el pasado 22 de marzo pero no logra imponer su autoridad efectiva.
Otmani dijo que su país "saluda los esfuerzos de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental" (CEDEAO), que ayer amplió en diez días el plazo otorgado a las autoridades de Mali, que vencía hoy, para la formación de un gobierno de unidad nacional.
Marruecos, como la mayoría de gobiernos de la región, condenó en un primer momento el golpe de estado, pero con el paso de los meses ha acabado reconociendo (al menos recibiendo en Rabat) a los nuevos dirigentes malienses.
El ministro considera que la comunidad internacional debe tomar más en serio la situación de inestabilidad en Mali, y lamenta que la comunidad internacional "no haya tomado en serio" las múltiples advertencias lanzadas por Rabat durante años sobre la creciente influencia de grupos terroristas en la región del Sahel.
De entre los vecinos de Mali, también el gobierno argelino se opone tajantemente a toda intervención militar para restablecer la unidad territorial en ese país, mientras los miembros de la CEDEAO quieren que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe el despliegue de una fuerza de paz africana en el norte de Mali.
El ministro Otmani subraya el interés prioritario que su país tiene por el África subsahariana, pero recuerda que la eventual vuelta de su país a la Unión Africana (que abandonó en 1984) depende únicamente de la expulsión de la República Árabe Saharaui Democrática (que no nombra), "esa república ficticia que no existe ni en los mapas". EFE




