Valencia, 2 jun (EFE).- El Valencia Basket cayó eliminado el pasado viernes ante el Barcelona Regal en las semifinales de la Liga ACB, una competición que logró cerrar con buen sabor de boca pese a su derrota tras nueve temporadas de finales amargos.
Una vez se acabó el partido del viernes, el cuarto de la serie en el que el Barcelona con su triunfo por 73-77 certificó la eliminación del Valencia, y ya con ambos equipos en los vestuarios, un numeroso grupo de aficionados del club valenciano reclamaron con cánticos durante varios minutos el regreso de la plantilla de Velimir Perasovic.
Cuando los jugadores del equipo valenciano regresaron al parqué lo hicieron recibidos por una gran ovación que ellos devolvieron desde el centro de la pista, una comunión entre equipo y afición en un final de temporada de la ACB que no se dada desde la campaña 2002-03, cuando el equipo disputó su primera y única final de la liga en la que cayó también ante el Barcelona en una serie que se decidió en tres choques y que acabó en la Fonteta con imágenes parecidas a las del pasado viernes.
Desde entonces y hasta esta campaña, el final de la Liga ACB siempre había tenido un sabor mucho más amargo para el conjunto valenciano. Lo tuvo en la siguiente temporada, la 2003-04, cuando cayó en ese mismo escenario pero en el quinto encuentro de cuartos de final y ante el Unicaja desperdiciando la ventaja en el factor cancha.
Mucho peores fueron las sensaciones en los dos siguientes ejercicios, el 2004-05 y el 2005-06, cuando el equipo fue incapaz de acabar la fase regular entre los ochos primeros clasificados y no tuvo derecho ni si quiera a disputar la primera eliminatoria por el título de la competición.
De las nueve temporadas entre la final de 2003 y la semifinal de 2012 la menos dolorosa fue la de la campaña 2006-07, en la que el equipo volvió a estar entre los ocho mejores, pero se reencontró con su eterno escollo de la primera ronda, en la que esta vez le eliminó el potente Real Madrid y, al menos, logró un triunfo que forzó el cuarto choque de la serie en el que tuvo opciones de victoria hasta el final.
Desde entonces el guión había sido parecido, con cuatro eliminaciones más seguidas en la primera ronda, ante el Tau Cerámica, el Barcelona, el Unicaja y el Bilbao Basket.
Sólo en el primer caso forzó el tercer choque y para ser barrido en Vitoria y, además, tanto ante el equipo malagueño como frente al conjunto vizcaíno desperdició la ventaja en el factor pista.
Haber disputado las semifinales de la ACB por segunda vez en su historia y haber obligado al poderoso Barcelona a un gran esfuerzo para llevarse el cuarto choque, supone un paso adelante para un club que estaba anclado en los cuartos de final.
Además, supone haber enderezado una temporada en la que la entidad pagó con su ausencia en la Copa del Rey un pésimo inicio de temporada, tras el que destituyó al técnico Paco Olmos, la gran apuesta de los principales dirigentes del club el pasado verano.
Por último, al haber renovado recientemente al entrenador Velimir Perasovic y haber confeccionado el pasado verano un equipo joven y con mucho margen de mejora, la entidad tiene ya la base sobre la que construir el proyecto de la próxima temporada, aunque tenga que afrontar las salidas de algunos de sus jugadores de los últimos años, con muy buen cartel tanto en España como fuera tras las últimas campañas del equipo valenciano. EFE
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