Ginebra, 25 may (EFE).- La violencia en Sudán obligó a más de 35.000 personas a huir hacia el campo de refugiados de Yida (en Sudán del Sur) durante el mes de mayo, un incremento del 47 por ciento respecto al mes de abril, un éxodo que se produce en el mismo momento en el que la ONU ayuda a sursudaneses refugiados en Sudán a volver a su país.
En rueda de prensa, la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Melissa Fleming, aseguró hoy que desde el inicio del mes llegaron al campo de refugiados 35.000 sudaneses -una media de unos 430 diarios- y estimó que, de continuar con este ritmo de llegadas, hacia finales del mes serán más de 40.000 nuevos refugiados en el campo.
De forma paralela a la llegada a Sudán del Sur de refugiados de las regiones sureñas de Sudán, la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) inició hace once días la repatriación de ciudadanos sursudaneses residentes en Sudán hacia su país de origen.
El portavoz de la OIM, Jumbe Omari, explicó que desde la puesta en marcha del programa se llevaron a cabo 40 vuelos que transportaron a 5.972 personas desde Jartum a Juba, lo que supone en torno a la mitad de los cerca de 12.000 sursudaneses que volverán a su país por esta vía.
La OIM estableció un campo de refugiados con capacidad para 7.500 personas situado a 13 kilómetros de la capital sursudanesa, donde los recién llegados disponen de techo, saneamiento, cuidados médicos y zonas para cocinar.
Durante su intervención, Omari alertó de la existencia de casos de malaria entre los repatriados y explicó que las autoridades del campo están haciendo esfuerzos para que los refugiados tengan precaución para no contraer la enfermedad y sigan unas medidas higiénicas adecuadas. EFE





