Puerto Príncipe, 16 may (EFE).- El nuevo primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, de 39 años, es un empresario y antiguo jugador de tenis formado en el extranjero y poco implicado en la política de su país hasta las elecciones de 2011, que llevaron al poder a su amigo y actual presidente, Michel Martelly.
El ocupante de la Oficina del Primer Ministro creció en una familia de clase media. A los 19 años dejó Haití para empezar sus estudios superiores en la Universidad Barry de Miami (EE.UU), donde se licenció en Ciencias Políticas.
En 1996, ingresó a la Universidad San Thomas, donde cursó, con notas sobresalientes, una maestría en gestión de negocios.
Paralelamente, en esta época, Lamothe se confirmó, en su faceta de tenista, como uno de los representantes de Haití en eventos internacionales.
Explica en su blog que de su carrera deportiva aprendió "la importancia de la disciplina, de la concentración y por supuesto el gusto de ganar".
"No se juega que para uno; se juega para Haití y para la patria; no se puede abandonar, ya que son numerosos los y las que lo observan (a uno)", enfatiza, al citar su participación en la Copa Davis en 1995.
Relata que su "sentido de la ética y del trabajo bien hecho" se forjó también al practicar el tenis.
Como empresario, en 1998 lanzó su compañía Global Voice Group, una empresa especializada en tecnologías de gestión y supervisión de las telecomunicaciones, a través de la cual introdujo, en particular en África, tecnologías de gobernanza de las telecomunicaciones que, según él, permiten a los organismos de reglamentación ejercer un control eficaz del sector.
Pero el trabajo de esta compañía suscitó controversias y Global Voice Group ha sido muy criticada en algunos países, entre ellos Senegal, donde fue acusada en la prensa de ser responsable de la subida de los precios de llamadas telefónicas.
Lamothe respondió en una carta pública en 2011 que esas acusaciones no tienen base, y afirmó que su compañía permitió a Senegal elevar sus ingresos en telecomunicaciones hasta 30 millones de euros, y explicó que Global Voice Group debería recibir el 49 % de esa suma, deuda que dice que mantiene ese país con su firma.
Pese a estar al lado de Martelly, el nuevo primer ministro dice que no es hombre de partido sino un "pragmático que favorece soluciones concretas a las necesidades de Haití".
Antes de ser designado primer ministro ya ocupaba el Ministerio de Exteriores, del que sigue siendo titular y desde donde promueve lo que llama "la diplomacia de los negocios".
Para él, los negocios constituyen un objetivo importante de las acciones diplomáticas de Haití, el país más pobre de América.
Lamothe fue consejero especial de Martelly, miembro de la disuelta Comisión Interina por la Reconstrucción de Haití (CIRH) y del Consejo Consultivo Presidencial para el Desarrollo Económico y la Inversión (CCPI).
Al citar las razones por las que se comprometió en la política de su país, Lamothe dijo: "soy la prueba viva de que un haitiano puede triunfar en el mundo de los negocios sobre el tablero internacional. Estoy dispuesto a poner mi dinamismo y mi determinación al servicio del desarrollo nacional".
Ha establecido como ejes de su Gobierno la educación, la economía, el medio ambiente, el Estado de derecho y la energía, con énfasis en la estabilidad y la seguridad.
Lamothe afirma que desea poner a Haití en la vía de los "países emergentes", que "registran un crecimiento económico rápido, y cuyo nivel de vida y estructuras económicas convergen hacia los de los países desarrollados". EFE




