Álvaro Mellizo
Montevideo, 14 may (EFE).- Uruguay vivió hoy su momento de mayor indignación social por la creciente situación de inseguridad ciudadana que afecta al país en los últimos años en medio de peticiones de mayor mano dura contra la delincuencia y de rebajar la edad penal a los 16 años.
El asesinato a sangre fría el pasado sábado de Gastón Hernández, padre de cinco hijos y empleado de una cadena de comidas en Montevideo en un ataque que quedó grabado por las cámaras de seguridad y que ocupó la cobertura de todos los medios de comunicación uruguayos desde entonces, fue el detonante de una movilización sin precedentes que congregó hoy ante la sede del gobierno a centenares de personas.
Convocados a través de las redes sociales, los uruguayos "indignados" clamaron por mayores medidas contra la criminalidad y exigieron responsabilidades al gobierno, al tiempo que pedía la unión de todas las fuerzas políticas para terminar con esa lacra.
Al mismo tiempo, esa marcha y las reacciones que se registraron ante la misma puso de relieve las distintas percepciones del problema que existen en Uruguay y sobre las posibles causas y soluciones al mismo.
Aunque se anunció que la convocatoria era apolítica y con el único objetivo de expresar su rechazo a la situación de inseguridad, durante la misma se escucharon gritos contra el gobierno del presidente José Mujica, al que acusaron de "traidor" y se pidió la dimisión del ministro del Interior, Eduardo Bonomi.
Además, también se criticó a los sindicatos por no pronunciarse sobre la inseguridad y no interesarse en proteger la vida de todos los trabajadores.
En el discurso que se leyó durante la movilización se señalaba que el motivo último de la misma era "la indignación e impotencia de un pueblo, que se siente avasallado por la violencia de los malvados y siente que lo que se está haciendo para evitarlo está lejos de ser efectivo".
"El gobierno debe dar el mensaje de que no somos todos iguales. Que el honesto debe ser defendido y el deshonesto perseguido (...), que no todo se arregla con dinero y que es necesario recuperar la cultura del esfuerzo, el respeto, la educación, el trabajo, la honestidad, todos esos valores que hicieron de este un pequeño país destacado en el mundo con una sociedad de hombres libres y responsables", culminaba la misiva.
La manifestación se produjo en un contexto de extrema violencia en las calles uruguayas, en los que desde principios de año han muerto nueve policías, un número inusitado para los estándares del país, reconocido como el menos afectado por la delincuencia de toda América Latina.
Desde la oposición se criticó duramente al izquierdista Frente Amplio, en el poder desde 2005, de no haber hecho los suficiente para atajar la situación.
Así, el Partido Colorado y sectores del Partido Nacional impulsaron la recogida de firmas para endurecer la justicia juvenil y rebajar la edad penal para atajar la creciente presencia de menores en crímenes violentos, una política que se convirtió en la principal bandera de su oposición.
En menos de un año se recogieron más de 350.000 firmas para exigir un plebiscito en ese sentido.
En la marcha estuvieron presentes representantes de todas las fuerzas políticas, incluido el Frente Amplio, y de la central obrera PIT-CNT, quienes rechazaron las acusaciones de no preocuparse por la inseguridad y señalaron que ellos también están "indignados por lo sucedido".
El diputado oficialista Julio Bango indicó a Efe que la solución al problema es recuperar los "valores perdidos" y fomentar la educación, algo en lo que también coincidió Nora Cedrés, una comerciante de 48 años, que culpó al "cambio de cultura" vivido en el país de la situación. EFE




