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Un vendedor de kebabs de Gandia, una profesora jubilada de Rojales y una estudiante de la UPV, los muertos 'valencianos' del accidente de tren en Santiago

TRAGEDIA EN SANTIAGO

Un vendedor de kebabs de Gandia, una profesora jubilada de Rojales y una estudiante de la UPV, los muertos 'valencianos' del accidente de tren en Santiago

26.07.13 - 13:19 -
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Mohamed Chiad salió de su casa del Grau de Gandia el miércoles por la mañana con la intención de estar en Santiago de Compostela por la noche y abrir su puesto de venta de comida, pero nunca llegó a su destino. El vecino del Grau, de origen argelino, subió en Madrid al fatídico tren que descarriló cerca de Santiago. Mohamed fue una de las víctimas mortales.

Este feriante de 47 años dejó en su hogar del puerto de Gandia a su mujer y a sus cinco hijos, todos menores. Vio en las fiestas patronales de Galicia un ocasión propicia para sacar algo de dinero para su familia. Chiad era el propietario de un puesto de kebabs.

Este hombre recorría España durante todo el año, como explicaron los amigos que se acercaron ayer hasta su hogar nada más conocer la trágica noticia. «Era un trabajador incansable. Se desplazaba hasta donde fuera necesario, iba a Ibiza, Mallorca, Bilbao o Tenerife. No paraba en todo el año. Nunca decía que no», dijo uno de sus compatriotas. Hasta la residencia de Chiad acudieron también vecinos para consolar a la viuda, ya que la familia es muy apreciada en el Grau.

La mujer conoció la triste noticia durante el mediodía de ayer. «Vimos por televisión el accidente y no sabíamos nada de Mohamed. En Santiago estaban esperándole dos compañeros de trabajo que, al ver que no llegaba, se acercaron hasta el lugar del accidente y confirmaron que estaba entre los fallecidos», indicó uno de los amigos de la víctima.

Una tortuosa espera

La esposa de Chiad pasó la mañana de ayer en vilo esperando noticias. Poco después de las 15 horas conoció el fatal desenlace. Uno de los compañeros de su marido le confirmó que Mohamed era uno de los fallecidos en el trágico accidente. Los amigos y vecinos de la viuda se apresuraron en atenderla. Varias mujeres estuvieron pendientes de ella y se encargaron de sus pequeños mientras ella se preparaba para viajar a Santiago y hacerse cargo de los restos mortales.

Chiad llegó a Gandia a principios de los años 90 para trabajar. Pocos años después, su mujer viajó hasta la Ciudad Ducal para reunirse con él. Llevaban una vida «muy normal», explicaron sus amigos. «Los niños son pequeños, el más mayor tiene siete años y los otros, entre dos y cinco. Van al colegio y toda la familia hace una vida tranquila».

Además, Chiad era muy conocido en el Grau, ya que cuando tenía tiempo libre se acercaba hasta el campo de fútbol del distrito para jugar con sus amigos. La noticia fue recibida con enorme tristeza en Gandia. De hecho, el gobierno local se apresuró en contactar con la viuda y transmitirle sus condolencias en nombre de la ciudad. También se encargó de los trámites para que la esposa viajara hasta Galicia.



Consuelo Iglesias se iba a reunir con su familia

Consuelo Iglesias iba a Galicia a disfrutar del encuentro anual con su familia y verse después de mucho tiempo con sus compañeras de bachillerato. Sin embargo, su viaje acabó en tragedia. El alcalde de Rojales, Antonio Pérez, confirmó a LAS PROVINCIAS que Chelo iba en el Alvia siniestrado y que estaba en la lista de fallecidos de las 18 horas. «Teníamos una pequeña esperanza, porque es lo último que se pierde, pero yo hablé con su marido a las dos del mediodía y me dijo que lo cosa pintaba mal», explicó.

Ahora la familia, que se desplazó de madrugada hasta el lugar de los hechos, debe esperar a la autopsia y «cuando el juez lo estime oportuno, la traerán hacia Rojales». Consuelo era una persona muy conocida en la localidad alicantina. De hecho ha dado clase a la gran mayoría de generaciones del municipio puesto que era profesora en el único colegio que hay, el CEIP Príncipe de España, «hasta que se jubiló hace un par de años».

«También estaba en la asociación de la tercera edad. No era de aquí, pero se integró muy rápido entre nosotros», aseguró el alcalde. «Ella es gallega, pero hace por lo menos 35 años que llegó a Rojales para dar clase. Todo el mundo la conocía y era muy querida», añadió. «Además, su marido, que es de Salamanca pero también llegó aquí hace tiempo, es médico en el centro de salud del pueblo», por lo que se trata de una familia apreciada entre los vecinos. «Ahora, cuando regresen, debemos ayudarles en todo lo posible, porque ha sido un golpe muy duro».

Antonio Pérez indicó que todos los años viajaba a Galicia «para ver a sus familiares aprovechando las fiestas». Su cuñado, Luis Fernández García, apuntó que también tenía previsto reencontrarse con sus compañeras de bachillerato. «La mayoría no se han visto en cincuenta años, estaban todas desperdigadas por ahí», comentó a EFE.

Luís acudió junto a su mujer hasta la estación de Santiago el miércoles por la noche para esperar a Chelo y entonces descarriló el tren. «Pensamos que no era grave, pero vimos que el móvil lo tenía encendido, y no contestaba». En ese instante de dieron cuenta de que algo había pasado.

Marta Jiménez iba acompañada de su novio a un bautizo

De Ciudad Real era Marta Jiménez Cámara, que viajaba a Santiago de Compostela acompañada de su novio y del padre de éste. Iban a un bautizo. Marta era alumna de tercer curso del Grado de Restauración de Bienes Culturales de la Universitat Politècnica de València, y había nacido en 1983 en Valdepeñas. La Facultad de Bellas Artes valenciana, a la que pertenecía, ha emitido un comunicado en el que "comparte el pesar por su trágica muerte". El novio de Marta permanece malherido, y el padre de éste, en paradero desconocido.

Según informa Europa Press, la Facultad de Bellas Artes de la UPV ha convocado para el próximo lunes 29 de julio, un minuto de silencio durante la reunión de la Junta de Centro para expresar su pesar por su trágica muerte.

El rector de la Universitat Politècnica, Francisco Mora ha trasladado un mensaje de pésame a la familia de la joven Marta Jiménez.

Desde este jueves las banderas del campus de la Universitat ondean a media asta en señal de duelo y el Pleno del Consejo de Gobierno de la UPV ha guardado un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la tragedia.

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