Asuntos pendientes. Cuestiones demoradas. Materias aplazadas. Ya no hay excusas. Ni tan siquiera la pausa que impone el verano sirve para relegar las obligaciones, las decisiones y las actuaciones. La cultura de la Comunitat tiene numerosos frentes abiertos que no se cerraron a tiempo, o bien, su resolución exige otros plazos. Las administraciones local, autonómica y estatal han de saldar sus compromisos con la ciudadanía.
Las deudas culturales contraídas se multiplican. Sólo hace falta echar un vistazo a los museos valencianos para descubrir que, pese a que la apertura y la atención a los visitantes se mantienen intactas, en los despachos se acumula la faena.
Desde que el pasado julio se cerrara al público el Museo de Historia Natural de Valencia, que alberga una de las mayores colecciones entomológicas de Europa, la gestión para trasladar una de las mejores colecciones de mariposas de Europa a otro espacio accesible a los visitantes no se materializa. Desde el Ayuntamiento mantienen que el material (alrededor de 200.000 muestras biológicas de insectos y moluscos), que se conserva en el centro del paseo de la Petxina, se ubicará en una sala del Museo de Ciencias Naturales de los Jardines de Viveros.
El Consistorio no puede ejecutar dicho traslado hasta que la fundación Torres Sala, que hasta ahora tutelaba parte de los fondos, no se disuelva. Los trámites burocráticos, que arrancaron hace más de seis meses, demoran la salvaguarda de una colección casi única en España, visitada por miles de escolares al año y admirada por los investigadores.
La palabra del Consistorio no tranquiliza a los propietarios de los fondos. Los responsables de las colecciones Siro de Fez y Martínez Ortí amagan con mudarse a Barcelona y también estudianretirar las piezas de 50.000 moluscos los gestores de la colección holandesa Marcus. Todos cuestionan que con el centro cultural cerrado se garantice el estado de conservación de las piezas, al mismo tiempo que lamentan que los fondos no estén accesibles a los investigadores.
A partir de septiembre, o sea ya, se ha de liquidar la cuestión. Un punto está resuelto: el mantenimiento de los fondos no saldrá del presupuesto municipal. El Ayuntamiento sostiene que no puede hacer frente a los gastos de funcionamiento del centro, pero se compromete a ceder el espacio, como hasta ahora. Quizá la Diputación de Valencia, que hasta la fecha aportaba subvenciones a la causa, sea el organismo que financie la conservación de los más de 200.000 ejemplares de insectos.
En manos de las administraciones valencianas está impedir que el Museo de Historia Natural se resquebraje. Y no es el único legado de valor sobre el que se cierne el peligro de fuga. La herencia de Blasco Ibáñez, en contreto los más de 2.000 documentos que hasta el mes de junio se exhibían en el MuVIM, también pisa arenas movedizas. Su permanencia en Valencia se tambalea ahora más que nunca. Desde el pasado 2 de julio, 300 cartas personales del novelista, unas mil fotografías, contratos y documentos conservados por su hija, Libertad Blasco-Ibáñez, y mil libros del escritor o sobre él procedentes de la colección particular de Ricardo Bolinches están guardadas en decenas cajas.
Desde hace años existe una tensa relación entre la Fundación Centro de Estudios de Vicente Blasco Ibáñez, que atesora el legado de la bisnieta Gloria Llorca Blasco Ibáñez, y el Ayuntamiento. Los primeros reclaman más cariño, es decir, apoyo económico y mejor puesta en valor del material. El segundo está dispuesto a hacer un esfuerzo con tal de que la herencia del creador de 'Entre naranjos' no emigre a Madrid o Cataluña. Sería una fuga de difícil digestión.
¿Cuál es el estado de la cuestión? Por una parte, los fondos de la Casa Blasco Ibáñez permanecen innamovibles. Por otra parte, el material del MuVIM está en el aire. Tras la amenaza de trasladar los fondos de Libertad Blasco-Ibáñez fuera de Valencia, los heredores y el Ayuntamiento retomaron forzosamente las negociaciones sin llegar a ningún acuerdo. En septiembre está pendiente otra reunión para liquidar la cuestión. El Consistorio necesita tiempo para dirimir algunos flecos jurídicos (derivados de sumar dos legados) y hacer números.
Los deberes en el San Pío V tampoco están conclusos. A primeros de año se conoció la dotación presupuestaria a cargo del Ministerio de Cultura, que asciende a casi 700.000 euros. La sintonía política entre Gobierno y Consell se perfilaba como el aval perfecto para lanzar la ampliación del Bellas Artes de Valencia. La situación económica recortó tal ambición hasta reducirla a la ejecución de las actuaciones a la Torre Este, cuyo deterioro es evidente incluso a pie de calle. Con tal presupuesto se acometerán primero «obras de urgencia» sobre un inmueble maltratado por el paso del tiempo y por las trifulcas entre administraciones.
También se ha recuperado el proyecto de 2006 para acondicionar el claustro del patio del Embajador Vich, en el que se reformarán dos plantas ahora cerradas al público y se adecuarán para ganar espacio expositivo. Así se ha acordado en las reuniones en las que participan respresentantes tanto de la Conselleria como del Ministerio. Sin embargo, las decisiones de los despachos no se han trasladado al edificio, es decir, no han empezado las obras ni tan siquiera se ha hecho público un calendario de actuaciones. En cuatro meses, las viejas promesas para impulsar las mejoras del San Pío V se han de hacer palpables y visibles para la ciudadanía.
Otra cuestión que ha de dirimir el departamento de Lola Johnson es aprobar unas tarifas para el acceso a los espacios museísticos. En julio se aplazó a septiembre el pleno del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana en el que se abordaba esta cuestión. Como avanzó LAS PROVINCIAS, el objetivo es que a partir de 2013 se pague por visitar el Bellas Artes y el Centro del Carmen, ahora son gratuitos. El precio de entrada, en cualquier caso, será testimonial y entorno a los dos euros (lo mismo que se cobra en el IVAM).
Y del arte que cuelga de las paredes al que se realiza sobre el escenario. El teatro El Musical, de gestión municipal, aún no tiene programación ni empresa encargada. El último en bajar el telón fue Tornaveu, que durante ocho años estuvo al frente de la sala del Cabañal.
El Ayuntamiento ha aplazado la convocatoria del concurso y ahora las fechas se le han echado encima. Está preparando el pliego de condiciones pero aún no lo ha hecho público. La cuestión económica está detrás de la demora. El nuevo gestor de la sala, ya sea Tornaveu u otro adjudicatario, tendrá complicado sacar una programación en octubre. Trabajar contra reloj y con la calculadora no allana el camino.
Las artes escénicas de la Comunitat no atraviesan su mejor momento. Las distintas asociaciones de actores, productores y propietarios de salas han alzado la voz reiteradamente. A partir de ahora, se pasan a la acción. Siete asociaciones han formado el Observatorio de Artes Escénicas para «denunciar las malas prácticas políticas sobre la escena valenciana» y «defender los derechos y la revitalización del sector escénico valenciano».
El Observatorio, en el que participa la Asociación Valenciana de Empresas y Productores de Teatro y Circo (Avetid), se hará fuerte con el apoyo de otros colectivos a nivel nacional y sumándose a otros sectores de la cultura de la Comunitat, como la música, la literatura, el arte...
Avetid ya criticó la inclusión de Teatres en el holding de CulturArts, porque se disuelve la presencia y la independencia de la escena valenciana. La creación del conglomerado cultural, en el que está trabajando la Generalitat, también está en ciernes. No sólo los empresarios del sector tienen dudas de la viabilidad del conglomerado, desde algunos institutos públicos cuestionan el funcionamiento jurídico.
El nueve ente asumirá casi todos los organismos públicos culturales (Palau de les Arts, Teatres, IVAM, La Fundación de la Luz de las Imágenes, el IVAC y el Instituto Valenciano de la Música, entre otros). CulturArts se apoyará en tres áreas: artes escénicas, artes plásticas y patrimonio. Desde Cultura se prevé que ante la reestructuración del sector cultural público, se eliminen un centenar de empleos. A finales de año, el holding debe estar definido y en marcha.
Tampoco se avecina un buen inicio de curso a la producción audiovisual inmersa en un laberinto que transcurre entre la incertidumbre de la Ciudad de la Luz, la parálisis de Canal 9 (con un ERE) y el descenso de las subvenciones oficiales.
Por si todos los asuntos pendientes no fueran suficientes, el incremento del IVA hasta el 21% a los productos culturales convierte el arranque de temporada en uno de los más inestables.






