
El túnel de la avenida Pío XII, con la Dama Ibérica al fondo. :: Vicente Martínez
La operación urbanística del Valencia en la avenida Cortes Valencianas, con el reinicio de las obras del nuevo estadio, sigue cumpliendo plazos con la previsión de que la actividad en el coliseo diseñado por Marck Fenwick y Javier Iribarren vuelva dentro de unas semanas. La estructura de hormigón ya está terminada y falta la espectacular cubierta metálica y todo el equipamiento interior.
Cuando se inició este proyecto en 2004, en la etapa de Juan Soler en la presidencia del club valencianista, se habló de otras iniciativas que debía acometer la Administración en el entorno, fuera del presupuesto comprometido por el Valencia, pero consideradas necesarias para reducir el impacto de tráfico que se generará en Campanar y Benicalap los días de partido.
Tanto Ayuntamiento como Generalitat llegaron a esbozar iniciativas como la prolongación del túnel de la avenida Pío XII, un aparcamiento público en la avenida General Avilés o incluso la conexión del barrio de Campanar con la V-30 a través de la llamada ronda de Mislata, para configurar así un eje alternativo para los miles de conductores que intenten llegar a las inmediaciones del estadio.
Los tres proyectos están paralizados debido a la falta de financiación, en una situación que no se espera que cambie a medio plazo. El alcalde accidental, Alfonso Novo, confirmó que no hay nada previsto en lo que respecta a la prolongación del túnel, donde los técnicos municipales y de la Conselleria de Infraestructuras ya intentaron abaratar los costes hace tiempo.
Este proyecto pasaba por alargar el paso inferior de la avenida Pío XII por debajo de la Dama Ibérica, la escultura de Manolo Valdés que presidirá el principal acceso al futuro coliseo de la ciudad. La base donde descansan las miles de figuras de cerámica azul que homenajean a la pieza hallada en Elche ya está preparada para el cruce de esta infraestructura, que sigue sin plazo.
Por parte del Ayuntamiento sí que se plantea el rescate de un aparcamiento subterráneo en concesión en la avenida General Avilés, destinado como una alternativa a los vecinos que viven en las inmediaciones del campo de fútbol y carecen de plaza de garaje.
Novo recordó que la empresa adjudicataria renunció a la explotación del parking debido al fracaso de la campaña de comercialización de las plazas previstas. Ahora, en el caso de que el Consistorio recupere el proyecto al calor del reinicio de las obras, la compañía ganadora «no tendrá ningún derecho porque renunció en su momento».
La tercera «pata» en las mejoras de tráfico que debían acompañar la apertura del campo de fútbol es la ronda de Mislata, competencia en este caso de la Conselleria de Infraestructuras. Fuentes de este departamento confirmaron que el proyecto sigue en un cajón a la espera de mejores tiempos en los presupuestos de la Generalitat.
Además, en este caso existe una complicación técnica dado que la Conselleria de Cultura alertó de que el bulevar entre la rotonda de la avenida Pío Baroja y la V-30 se cruzaría con una acequia protegida, por lo que pidió una serie de modificaciones en el diseño viario. Las mismas fuentes precisaron que estos restos de valor histórico no impedirían acometer las obras.
Novo apuntó que el propio estadio dispondrá de un aparcamiento, con algo más de 3.000 plazas de aforo, y que los técnicos municipales estarán muy atentos a cualquier mejora que se pueda hacer en los accesos para impedir atascos, sobre todo después de los partidos.
El diseño de la avenida Cortes Valencianas se verá afectado por este motivo. El vial de servicio que pasa ahora junto a la estructura de hormigón desaparecerá para dar paso a una ampliación de aceras y una de las rampas de entrada al parking.
Sobre la salida, la previsión es que se sitúe en la zona más próxima a la confluencia de las calles Doctor Nicasio Benlloch y Amics del Corpus, donde el alcalde accidente tampoco descartó que se hagan modificaciones.
En esta parte del antiguo solar municipal se construirá un edificio comercial, pese a que el proyecto inicial destinaba el terreno a un polideportivo para el barrio, a modo de compensación para los vecinos. Los residentes mantienen que se haga este equipamiento, en lugar de trasladarlo a Ciudad Fallera.













