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Las vacaciones de verano se disfrutan de forma diferente. Vivir los días de descanso en compañía de la familia o de los amigos es el quid de la cuestión.
Hay familias que eligen una zona de acampada, para romper con la rutina, pero llevándose a cuestas algunas de las comodidades de una casa.
Otros eligen una casa de madera junto a un pequeño municipio con un terreno que les permita disfrutar del porche, tanto para desayunar como para realizar barbacoas con los amigos y con la tranquilidad de las zonas rurales.
Muchos no pueden marcharse a ningún sitio y aprovechan los beneficios de las zonas de costa. Toman el sol en sus terrazas con sus amigos o cenan por las noches en el paseo marítimo, disfrutando de la compañía de la familia.
Y la libertad que ofrece un barco es escogida también por algunos para pasar estos días y olvidarse de la ciudad, de la oficina y del reloj Y uno de los grupos cada vez más mayoritarios es el de los abuelos que pasan los días de vacaciones junto a sus nietos, mientras los padres trabajan.





