Un conductor de la EMT dio positivo en un control de alcoholemia a finales de julio mientras estaba de servicio en la línea 90 y se enfrenta a un expediente disciplinario. La empresa, apelando a la protección de la intimidad del trabajador, no ha querido dar muchos datos sobre el asunto, pero ha reconocido que los hechos sucedieron y que ese empleado se encuentra ahora mismo apartado de la actividad.
Cuando se produjo el control el conductor ya no pudo seguir conduciendo el vehículo por lo que desde la central tuvieron que enviar a otro trabajador que estaba de guardia para que el convoy pudiera seguir con su servicio por el anillo de la ciudad.
Lo que no ha trascendido es el grado de alcohol que el empleado tenía en sangre cuando fue controlado. El dato se guarda con recelo, aunque un conductor de la EMT puede llegar a dar 0,15%, porque lo tienen así permitido.
El conductor se encuentra ahora expedientado y separado del servicio. La decisión final depende de lo que decida la empresa tras estudiar la documentación, pero el empleado se enfrenta a un castigo que puede suponerle la expulsión de la empresa aunque también hay la opción de que se quede trabajando en otros departamentos que no sean los de conducir un autobús. Fuentes de la compañía explicaron ayer que en este tipo de situaciones «somos inflexibles y actuamos con la máxima rigurosidad. Lo más importante es mantener la seguridad de los clientes y de los demás conductores», decían desde la empresa.
Por su parte, el presidente del Comité de Empresa, Vicente Moreno, hablaba de que en otras ocasiones con este tipo de problemática se ha ayudado al afectado a superar el problema y que mientras se ha hecho el trabajador se había dedicado a otras tareas que no eran las de conducir.
Lo que no ha quedado claro es si el trabajador fue sorprendido en un control rutinario o si la empresa ya sospechaba de él y, con la ayuda de la Policía Local, le pudo ‘tender una trampa’. Lo cierto es que es bastante improbable que la Policía Local haga controles de alcoholemia a los conductores de la EMT. Evidentemente dan por sentado que no van a dar positivo, aunque tengan un pequeño margen del 0,15%
La web www.vlcciudad.com informaba ayer de esta noticia y apuntaba a que la empresa podía tener conocimiento de que ese conductor tenía problemas con el alcohol y que pudo ser una ‘emboscada’ lo que le hicieron para cazarle con el positivo y poderle apartar del servicio en la línea 90.














