
Macrófagos fagocitando una célula atípica gigante binucleada. ||| El doctor Ernesto Crescenti.
La inmunomodulación es una técnica aplicada en Argentina desde hace más de 25 años por el doctor Ernesto Crescenti. Permite mejorar el estado general de pacientes tanto con tumores como con enfermedades inmunológicas. "El abanico terapéutico de este tratamiento es realmente sorprendente", señaló el Dr. Crescenti a lasprovincias.es.
La lucha contra el cáncer es uno de los puntos centrales de la investigación científica del mundo. Si bien en los últimos años se realizaron numerosos descubrimientos a nivel experimental que pueden en el futuro llevar a avances en los tratamientos anti-oncológicos, la proporción de estos hallazgos que llevan a verdaderos avances aplicables a los pacientes aún es lejana. Es por ello que la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia continúan a la cabeza de los tratamientos para combatir la enfermedad. Los métodos inmunológicos con utilización de anticuerpos monoclonales son aún altamente costosos y representan en general una mejoría del 20 a 30% de los lapsos de sobrevida en el 20 o 30% de los pacientes.
En este marco, Ernesto Crescenti comenzó a trabajar hace 26 años para lograr que los enfermos puedan mejorar, no sólo su calidad de vida, sino su pronóstico a futuro. Y así, desarrolló su tratamiento inmunomodulador, una técnica que actualmente aplica en el Instituto de Inmuno Oncología de la ciudad de Buenos Aires.
"Inicialmente este tratamiento se aplicó principalmente como terapia antineoplásica. Con el tiempo y ante la apremiante necesidad de pacientes cuyas enfermedades no tenían ningún tipo de tratamiento se comenzó a investigar sus efectos en otras patologías comprobándose sorprendentes nuevas capacidades”.
Entre los beneficios que ofrece esta terapéutica se encuentran: ser selectiva (porque inhibe el crecimiento de las células cancerosas y estimula a las normales), ser inductora de la apoptopsis (que es la capacidad que tienen las células de morir en el tiempo adecuado. Eso en el cáncer no sucede, ya que las células cancerosas se reproducen indefinidamente), ser un poderoso antioxidante en las células normales y prooxidante en las enfermas (lo cual permite su destrucción), actuar como atenuante de los efectos nocivos de la quimioterapia y potenciadora de los de la radioterapia, ser antiangiogénica (coarta la capacidad que tienen los tumores de formar nuevos vasos anómalos), ser atóxica y ser inmunomoduladora. Esto último significa que controla toda respuesta anómala del organismo y permite que este vuelva a la normalidad.
Fue la última cualidad la que lo impulsó, junto a su equipo de trabajo, a aplicar el tratamiento con éxito para combatir otros males como las enfermedades autoinmunes, y la capacidad de modificar la expresión génica, como se pudo demostrar en estudios realizados en forma conjunta entre la Universidad de Málaga y la Universidad de Buenos Aires.
Los experimentos en el laboratorio que posee su instituto también demostraron que puede actuar, incluso, de manera preventiva en diversos modelos tumorales entre los que se encuentran los de cáncer de mama y cáncer de colon inducidos por carcinógenos químicos.
Finalmente, el especialista concluyó: "Si nosotros tomamos la cirugía, que es lo principal tanto para diagnóstico como para tratamiento, más radioterapia, más quimioterapia, más este tratamiento, y sobre todo el diagnóstico precoz, yo diría que las posibilidades del paciente se elevan enormemente".










