Vídeo: Sergio Cruz
Dicen que el rock es un estilo duro, que sus guitarras emiten sonidos estridentes y que sus músicos visten de oscuro y lucen largas melenas. Al arquetipo de rockero clásico también suelen ir unidos los excesos de drogas y sexo. Nadie olvidará el movimiento de caderas de Elvis, el sonido de la eléctrica de Jimi Hendrix o el 'Let it be' de los Beatles, iconos de este movimiento que han sobrevivido hasta nuestros días.
No obstante, los nombres de Miquel Àngel Landete, Sergi Estellés, Víctor Moya, Àlex Martínez o Pau Gonzàlez pueden resultar un tanto desconocidos. Son, sin embargo, las voces del rock en valenciano. Quizá aporte alguna pista una breve referencia a los sonidos americanos de Senior i el Cor Brutal, los ocurrentes directos de Make Some Are Us, la minuciosidad de las letras de 121 db, la frescura de Tardor o la enharmonía de Arthur Caravan. Todos ellos crean rock y lo hacen en valenciano.
Las cinco bandas beben de sonidos internacionales con tintes estadounidenses y británicos, sin embargo no parecen ponerse de acuerdo para colgarse una etiqueta común. "Rock alternativo", afirman contundentes los miembros de 121 db. "Yo hago canción popular", dice Landete, el cantante de Senior i el Cor Brutal. Los componentes de Make Some Are Us describen animados su personalidad como "rock con alegría".
En un momento como el actual, en el que la industria musical está sufriendo los estragos de la crisis económica, ellos han decidido mantener su lengua, el valenciano, como capitana de sus estribillos. La elección no es casual, tampoco intencionada y no se cansan de repetir que no tiene una pretensión política sino cultural. "Desgraciadamente durante mucho tiempo se ha pensado que el idioma era el estilo y no lo es", advierte 121 db. Tardor aclara que hace rock en valenciano porque es la música que le gusta y la lengua que han aprendido de niños. Los Make Some Are Us lo confirman: "El objetivo nunca ha sido politizar las melodías, nuestras letras son en valenciano por una razón mucho más natural: es la lengua que usamos en el resto de ámbitos de nuestra vida". "Es ridículo que destaquemos por cantar en valenciano", manifiesta Arthur Caravan. "Asociar la música en valenciano con una ideología política es ignorancia", remata Senior i el Cor Brutal.
Están decididos a dotar al rock en valenciano de los recursos necesarios para competir en igualdad de condiciones con la música expresada en el resto de idiomas. Además no les cabe duda de que la música cantada en su lengua está viviendo uno de sus momentos más dulces. Grupos como Obrint Pas abrieron el camino en los años noventa a toda una generación de artistas en valenciano y aunque el ska y el rap siguen siendo las expresiones más populares, el rock empieza a crear escuela. En la última edición de los Premis Ovidi Montllor, el álbum 'Atles enharmòmic' de Arthur Caravan obtuvo el galardón al Mejor Disco de Rock y Senior i el Cor Brutal se hizo con el de Mejor Canción por 'La sort adormida'. En el mismo certamen del año pasado, el grupo de rock progresivo Cotó-en-pèl recibió el Premi Ovidi a la trayectoria artística y Tardor fue nominado a grupo revelación.
Así marca los compases el rock en valenciano
Después de diecisiete años cantando en inglés, Miquel Àngel Landete, Senior, decidió pasarse al valenciano y fichar a una "pandilla de barbudos" que le hicieran de Cor Brutal. Dice que sus influencias son la generación de los últimos veinte años de cantantes y cantautores de rock americano y aunque no reniega de sus raíces mediterráneas garantiza que es el "más yanqui de la música en valenciano". Le gusta contar que en su código genético conviven bosques de Wisconsin, bares de Teneesse, l'Albufera y el arroz al horno. En septiembre de 2011 lanzó su último álbum, 'Gran' (Malatesta Records / La Casa Calba, 2011), doce canciones que han hecho las delicias de la crítica musical. Landete cree en la grandeza de las palabras sencillas por eso sus letras son próximas, directas y coloquiales. No sabe hacer "metáforas barrocas" pero conoce la fórmula científica para transmitir: "Eliminar las barreras entre el emisor y el receptor". Es uno de los artistas que más cabida tiene fuera del ecosistema habitual de la música en valenciano, además de ser uno de los más demandados en Cataluña, sin embargo mantiene que sus ingredientes no son nada estrafalarios. "Creer en lo que haces y componer buenas canciones es imprescindible. También quitarte todos los prejuicios posibles para asimilar las melodías que has escuchado siempre y hacerlas tuyas".
Ninguno de ellos se llama Arthur, ni siquiera Artur. Son Pau, Pau, Pau, Toni y Jordi. Tampoco han llegado en caravana desde su Alcoi natal. El nombre se lo deben al sobrino de Oscar Wilde que emprendió un viaje en barco hacia América y nunca más volvió a saberse de él. Las notas de Arthur Caravan están a medio camino entre el rock, el folk y el indie y en su segundo trabajo 'Atles enharmònic' (Arthur Caravan, 2011) han sonado mucho más enérgicas que en el primero (Arthur Caravan, 2009). "Más guitarras, más potencia y más brillantor, sin olvidar la intensidad de las melodías y el lirismo", confirma el quinteto. La enharmonía, explican, es cuando dos notas iguales suenan diferente según el contexto y la forma de interpretarlas. La banda juega con este término para mostrar que pese a que el segundo disco suene tan diferente, al final "todo es en esencia Arthur Caravan". Cuentan que descubrieron que cantando en su idioma podría expresar más y mejor, y que fue una decisión más cultural que política. "Aunque todo es política al fin y al cabo. También el amor", finiquitan.
El oído humano es incapaz de soportar una potencia de 122 decibelios. Rozando el límite, Víctor, Ramón y Albert se arriesgaron a ser los 121 db y el experimento ha salido redondo. Siguiendo los pasos de Sant Gatxo se han convertido prácticamente en los pioneros del rock alternativo en valenciano. Des de su formación en 2004, han grabado dos maqueta y dos discos, ‘Equilàter’ (GOR discos, 2007) y ‘Assaig Error’ (GOR discos, 2009). Ahora preparan su primer EP: "Cuatro pellizcos de la mejor esencia de 121 db y un buen motivo para volver", dicen. Sus letras metafóricas con altas dosis de reflexión personal e intelectual son su mejor distintivo, así como su compromiso social y ecológico. 121 db no se siente identificado con la mayoría de grupos que cantan en valenciano, tampoco con los que lo hacen en otros idiomas, aseguran que lo importante es "hacer buenas canciones para gustar independientemente de la lengua". Cuentan que su discográfica, GOR, solía decirles que los grupos surgían en bares o en universidades. "Nosotros somos músicos de universidad", confirman.
David, Cesc i Àlex son Tardor y Tardor son tres amigos que disfrutan comiendo pizza kebab y viendo películas si no son de terror. Su apariencia desenfadada, pero cuidada al mismo tiempo, sus pantalones pesqueros y zapatillas Vans y su sonrisa de oreja a oreja descubren que no son el prototipo de rockero, sin embargo sus melodías son rock en estado puro . "Hay una conversación entre John Lenon y Paul McCartney en la que el primer Beatle le exige al segundo que acompañe el rock con una vida transgresora y conflictiva. McCartney le contesta que el rock no es más que su estilo de música". Tardor son de McCartney. El trío se nutre del sonido de bandas como los escoceses Biffy Clyro, los madrileños Nothink o los valencianos 121 db y de su pluma emergen palabras comunes tejidas poéticamente. En estos momentos están preparando su primer LP, 'Revolució de l'estat latent' (Mésdemil, 2012) que aparecerá en septiembre. "Son once cortes que definirán perfectamente la marca Tardor", cuentan desde el estudio de grabación.
El proyecto de Make Some Are Us lleva más de diez años en marcha. Empezaron siendo Some Are Us a secas, un juego de palabras y pronuncias entre el inglés y el valenciano que significaba algo como somos desastres (som arreus). Con el ingreso de nuevos componentes a la banda incorporaron nuevos términos a su reputación hasta convertirse en Make Some Are Us (mira que somos desastres). Sergi, Rubén, Fran y Jordi hacen "música fresca y mucha fiesta". Sus directos son divertidos, bailables e informales y sus melodías tienen un ritmo muy pegadizo. No consideran la música como una afición, sino como una "pasión" en la que invierten "sentimientos, ganas" y todos sus "ratos libres". En estos momentos tienen entre manos su primer LP, ‘L’home en cursiva’ que publicarán a partir de otoño y por el que se confiesan muy expectantes: "Vivimos un momento muy dulce porque estamos a punto de parir nuestro primer disco y, como a un hijo, estamos deseosos de mostrarlo".






