
La actitud altruista de los concejales de Alfafar puede sentar un precedente en las administraciones locales. Las medidas de ahorro del plan de ajuste en el Ayuntamiento de esta localidad han provocado que tanto los concejales como el propio alcalde terminen desempeñando tareas añadidas a sus quehaceres diarios que poco o nada tienen que ver con los trabajos de despacho propios de su cargo.
A los ediles de esta localidad, por ejemplo, no se les caen los anillos por colocar y recoger sillas tras una actuación de la banda de música, desempeñar tareas de conserje en locales municipales o, incluso, poner manteles en las mesas durante un acto.
El ahorro es más que considerable para las arcas municipales aunque supone un esfuerzo añadido para los concejales que sustituyen en estas tareas a los operarios de la brigada de mantenimiento, un servicio subcontratado a una empresa privada. «No podemos pagar horas fuera del horario laboral y en festivos porque no están presupuestadas en el plan de ajuste, así que somos los propios concejales los que hemos optado por hacer estos trabajos de forma totalmente altruista», matiza el alcalde, Juan Ramón Adsuara.
El coste de una hora extra de un único operario se sitúa entre los 45 y 50 euros, dependiendo del servicio. «Hay actos, como por ejemplo la Feria del Libro que organizamos recientemente, en los que se hubieran necesitado hasta 2dos operarios durante tres o cuatro horas para trasladar y montar las mesas», explica el concejal de Mantenimiento de Alfafar, Manuel Martí.
«Decidimos que la brigada trasladara las mesas que se necesitaban en horario laboral a un lugar cercano al que estaba previsto el acto y el mismo sábado por la mañana algunos concejales montamos las mesas y pusimos los manteles de las paradas», relata el concejal Martí.
Con el delantal puesto
Por si esto fuera poco, la semana pasada, tras la celebración de una boda en el Ayuntamiento, fue la propia concejal que ofició la ceremonia la que, después de despedir a los novios y cambiarse de ropa, cogió la escoba, barrió el arroz que había quedado acumulado en la puerta del consistorio y limpió el salón de plenos.
Incluso el alcalde Adsuara y algunos de sus ediles optaron por ponerse el delantal y servir a los vecinos durante un evento gastronómico (la 'gazpachada') organizado por la asociación Mujeres de Hoy y la concejalía de Fiestas durante los festejos del barrio de Orba.
«Los miembros del equipo de gobierno somos conscientes de la situación en la que se encuentra el ayuntamiento, que no puede pagar horas extras, y de que si no hiciéramos nosotros las tareas no podrían organizarse estos actos», advierte el alcalde.
Desde el área de Mantenimiento se apunta a que el ahorro es considerable, «aunque no podemos contabilizarlo porque no sabemos lo que se gastaba la pasada legislatura en este tipo de actuaciones de la brigada de mantenimiento», matiza el concejal Manuel Martí. «Lo que está claro es que los concejales del anterior equipo de gobierno se bebieron las copas y nosotros estamos pagándolas», añade Martí.
Pero todavía hay más. El alcalde y los concejales utilizan sus propios vehículos para desplazamientos oficiales. De hecho, el vehículo oficial del anterior alcalde se cedió a la Policía Local. Además, cuando se quedan en el ayuntamiento por la tarde por tareas propias del consistorio, «el menú nos lo pagamos de nuestro bolsillo», aclara Adsuara.
Ahora, a escasas semanas de las fiestas patronales, el alcalde ha adelantado que «trataremos de renegociar las horas extras de los trabajadores e intentaremos que las tareas se realicen durante el horario laboral».







