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Apadrina a un creador

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Apadrina a un creador

Los valencianos financian de forma anónima festivales de teatro, publicaciones literarias,la edición de discos y la grabación de películasa través de pequeñas aportaciones económicas

09.07.12 - 12:48 -
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Apadrina a un creador
Las excusas han muerto. ¿La crisis? No vale. ¿Las ayudas públicas? No las esperes. ¿Los bancos? No cuentes con ellos. Quien tiene un proyecto puede sacarlo adelante sobre todo en el terreno cultural. ¿Y el dinero? Haberlo, haylo. Sólo tiene que solicitarlo. Sí, es triste pedir, pero no se hace de cualquier forma sino a través del ‘crowdfunding’ (del inglés, financiación por multitud) o micromecenazgo. Donde no llega el crédito bancario, lo hace la generosidad ciudadana. El individuo sale al rescate del arte. Costea de su bolsillo aquello a lo que las administraciones públicas o las grandes empresas dan la espalda. Participa en la cultura antes incluso de que tome forma. Cualquier idea es susceptible de materializarse con un poco de ayuda económica.
Así sucedió con la comedia ‘After Eight’ de Cancrena Teatre, que se representó en la última temporada de la sala Zircó. La compañía valenciana, creada en 2005, necesitaba 3.158 euros para poder materializar la obra de teatro cuyo precio total ascendía a 8.000 euros. En 40 días logró su cometido gracias a la aportación de 91 personas anónimas.
Cancrena Teatre invirtió la recaudación en la creación de la animación audiovisual de la obra (1.800 euros), el diseño de iluminación (1.000 euros) y 350 euros para vestuario y atrezzo.
Este ejemplo es sólo uno entre cientos de iniciativas culturales que recurren al micromecenazgo para evitar que la crisis tiña de negro las artes, se apaguen las salas y se silencie la música en la Comunitat.
Los recortes generalizados por la actual situación económica han sido, paradójicamente, un caldo de cultivo idóneo para el desarrollo y la multiplicación de plataformas de ‘crowdfunding’, una forma de financiación a través de Internet en la que personas que no se conocen entre sí aportan dinero para que un determinado proyecto se convierta en realidad.
Las ideas y los mecenas se ponen en contacto a través de distintas páginas web, como Verkami, Lánzanos o Goteo. La mecánica es similar: el impulsor de una iniciativa la presenta y los internautas que quieran pueden apoyarla con donaciones, a cambio de recompensas que varían en función de la ayuda prometida –un CD o DVD, entradas para un concierto o descarga de contenido exclusivo, camisetas, pins, etcétera–.
El pago, con tarjeta de crédito o por PayPal, sólo se hace efectivo en caso de llegar a la cantidad final solicitada, que garantice la realización del proyecto. En ese caso, la plataforma se queda con un porcentaje de lo recaudado (normalmente inferior al 8%).
Quizá piense que recurren al ‘crowdfunding’ los artistas emergentes o los menos convencionales. Error. La editorial Tres i Quatre, que nació en Valencia en 1968 como «una aventura cultural», no es ajena a esta fórmula. Ha requerido a los ciudadanos 7.000 euros para el libro ‘Viatge pel meu país’, que viene a ser un homenaje a la figura de Joan Fuster, a sus obras y a sus ideas. Esta publicación, que recrea el itinerario del escritor a partir de la mirada íntima de un escritor (Joan Garí) y un fotógrafo (Joan Antoni Vicent).
El sello detalló que creará dos ediciones: una rústica con un precio de 48 euros y otra limitada a 200 ejemplares, valorada en 85 euros, para los mecenas.
En Verkami, uno de los proyectos artísticos más exitosos ha resultado ser el tercer disco de Orxata Sound System. Este grupo de música valenciano cumple 10 años y para celebrar este aniversario quiere publicar en el nuevo formato K7digital (un reproductor mp3 con forma de cassette que también funciona en los reproductores de cassette tradicionales, con conexión miniUSB y tarjeta SD). «Haremos una edición limitada de 500 unidades, así que si te gusta, a por él. ¡Una maravilla de la técnica con lo último de Orxata dentro!», explicaron en la web.
La petición original ascendió a 8.000 euros y en menos de dos meses casi duplicaron la cantidad estimada. «Teníamos confianza máxima en la familia y en los ‘verkamistas’, pero nunca nos habíamos imaginado que alrededor de 500 personas harían el esfuerzo de reunir 14.000 euros. Nos ha sorprendido a todos los niveles y ahora es un deber nuestro sorprender a la gente haciendo el mejor 3.0 posible», escriben en el blog.
Más de 17.000 euros es el presupuesto que manejó Orxata Sound System para este proyecto musical aunque «tampoco creemos que haya que pagarlo todo con el ‘crowdfunding’ porque nosotros hemos ido ahorrando los últimos meses».
Superar el presupuesto inicial no fue ningún problema para el cantautor Andreu Valor (Cocentaina, 1978), que gracias a la aportación generosa publicará su disco ‘A l’ombra de l’obscuritat’ con 4.345 euros.
Ayuda en escena
Esta fórmula de microfinanciación también ha funcionado con Russafa Escènica. El festival multidisciplinar, que se desarrollará en el barrio valenciano el próximo septiembre, sumó 70 mecenas que contribuyeron con 4.925 euros. No es el único festival de artes escénicas con tirón entre los mecenas. La última edición de Cabanyal Íntim, que lleva espectáculos al interior de los hogares de este barrio valenciano, se celebró gracias al micromecenazgo. Durante tres días del pasado junio espectáculos, de 15 y 20 minutos de duración, de danza contemporánea, clown, cabaret underground y circo se representaron en los comedores, cocinas, dormitorios, terrazas y patios interiores de las casas particulares del Cabanyal. Los organizadores, Francachela Teatro, necesitaban 2.500 euros y consiguieron 2.790 euros. Un total de 122 mecenas participaron en la iniciativa, dicho de otra forma, lo sufragaron.
Con esta fórmula económica, los directores del festival, Isabel Caballero y Jacobo Julio, quisieron «hacer partícipes a todas aquellas personas interesadas en dar visibilidad a las creaciones escénicas que se desarrollan en la ciudad, propuestas que se alejan de los convencionalismos y que nacen más allá de las subvenciones». Aquellos ciudadanos que financiaron el proyecto de Cabanyal Íntim con 100 euros recibieron de recompensa un menú para 2 personas en el restaurante colaborador Casa Montaña, cuatro invitaciones para el festival, dos camisetas y dos chapas, entre otras gratificaciones.
Ser padrino de cultura tiene sus ventajas. En el micromecenazgo quien paga no siempre tiene la razón, pero sí resulta gratificado. En el ‘crowdfunding’, el cliente no es sólo consumidor sino partícipe activo. No se conforma con desembolsar el dinero y ya está, colabora con el proyecto porque cree en él y porque se identifica con la propuesta.
Un ejemplo de que el apoyo supera el carácter meramente económico es el 15 M. El fotoperiodista Germán Caballero busca fondos para un libro de fotoperiodismo sobre el movimiento de los indignados en Valencia para ilustrar su primer año de vida. Como el resto de inquietos, Caballero explica a qué destinará la ayuda económica:«Necesito 1.500 euros para poder editar 200 ejemplares del libro y afrontar los gastos de las recompensas y el envío. El libro tendrá 64 páginas y encuadernación en rústica sin solapas». Más de 130 mecenas ya han aportado 1.895 euros.
No todos los proyectos fructifican ni recaudan lo deseado. Muchos se quedan en el camino. Así César Sabater, director de cortos como ‘Cinema y Verité’ y ‘Cinespañol’, y Antonio Gallart no obtuvieron la financiación necesaria para su primer largometraje. ‘El marido de mi hijo: una comedia sobre el matrimonio gay en la Valencia del caso All i oli’ es un largometraje que buscó en la web Lánzanos 60.000 euros y logró 2.130 euros. La ficción caricaturiza un hombre de negocios valenciano que se relaciona con mafiosos cutres y que descubre que su perfecto hijo no lo es tanto. También el festival Incubarte, que recientemente se celebró en Valencia, probó suerte con el ‘crowdfunding’. No cumplió el objetivo: logró 250 euros de los 2.000 que necesitaba. Aún así, los organizadores no se arredraron y sacaron adelante el certamen.
Pese a los proyectos fallidos, el micromecenazgo comienza a echar raíces en la Comunitat. Es una herramienta que fortalece la cultura gracias a manos anónimas. ‘Yo lo creo, tú me lo pagas, ambos lo disfrutamos’. Esta fórmula exige un consumidor activo y concienciado que juzga el arte como algo imprescindible y que se resiste a relegar la cultura a los poderes públicos.
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