Una de las personas desalojadas por prevención de las urbanizaciones próximas al incendio de Cortes de Pallàs (Valencia) ha afirmado hoy a EFE que el miedo ante el avance de las llamas les ha impedido dormir y los cerros y montañas de la zona aparecen ahora "estériles y grises".
"La barbarie de las llamas es espeluznante" y gracias a los equipos de salvamento y seguridad pública, "podemos contarlo", ha apuntad Lilo Vásquez, una mujer de 28 años quien reside junto a su esposo y su hijo en la urbanización "Altury", en el término municipal de Turís.
Según ha relatado, lo que ayer por la tarde era "algo de humo" en las inmediaciones de su vivienda se fue transformando poco a poco en "cielo rojizo", luego en "lluvia de cenizas" y más tarde en "un fuego vivo" que se veía desde su casa.
A las siete y media de hoy, agentes de la Guardia Civil han ido puerta por puerta de cada casa y chalé de esta urbanización ordenando el desalojo.
"Sólo me ha dado tiempo a coger a mis dos animales domésticos -un perro y un gato- y algo de ropa", ha manifestado esta joven, de nacionalidad colombiana, a la que se le ha quedado dentro de la vivienda "toda la documentación referida al proceso iniciado para obtener la nacionalidad".
"Esa documentación, al margen de nuestros enseres, es mi vida y el esfuerzo de muchos años en España", ha subrayado Lilo Vásquez, quien ha roto a llorar durante la entrevista concedida a EFE al pensar "que todo se puede quemar".
Ha añadido que en el momento del desalojo su marido estaba en el trabajo -fuera del entorno del incendio - y su hijo en casa de unos familiares en Calpe (Alicante).
"Oímos sirenas, vimos vehículos pesados circulando por las inmediaciones de la vivienda, sentimos la ceniza en nuestros rostros y observamos el color rojizo de la Luna", ha señalado esta joven.
"No sé si el fuego es intencionado o no, sé que la vida y el verde que respiraba esta zona ha fallecido", ha agregado.






