La parroquia de San Vicente Mártir de Valencia parece una oficina de empleo. En cinco años ha conseguido colocar a 800 personas que buscaban trabajo gracias al esfuerzo del padre Ángel María Sanz.
Han creado una bolsa de empleo especializada en atención a personas dependientes y enfermos a través de una red de hospitales y asociaciones. Todos los días el padre Ángel recibe decenas de solicitudes pero no puede hacer frente a todas porque doblan las demandas. Aún así asegura que en época de crisis su labor es más necesaria que nunca.
Los requisitos para formar parte de la bolsa son estar desempleado e implicarse en la comunidad. Se les pide que asistan a las reuniones de orientación que se celebran los lunes, que ayuden a conseguir nuevos “clientes” y que se comprometan a formarse adecuadamente para atender a los mayores.
Dativo, un guineano de 33 años, es uno de los afortunados que ha conseguido un empleo gracias a la bolsa de trabajo de la parroquia. Lleva casi 3 años en Valencia, donde llegó para ampliar sus estudios, y hasta ahora vivía de la caridad. Desde hace tres meses cuida de una anciana. Su trabajo consiste en realizar las labores domésticas, pasear con ella y hacerle compañía. Asegura que esta oportunidad le ha cambiado la vida.














