
El concejal de transporte y presidente de la EMT, Alfonso Novo, ha comparecido hoy para intentar poner un poco de ''serenidad y coherencia'' en la huelga que están protagonizando los empleados de la EMT. Hoy, el servicio mínimo de la mañana ha tardado casi dos horas en poder ofertarse al 100%, lo que el concejal considera que era un perjuicio muy grave para el ciudadano, que es el que al fin y al cabo paga el servicio.
En cifras, el concejal ha explicado que los incidentes reivindicativos se resumen en esta segunda jornada en 21 autobuses con ruedas pinchadas, 26 autobuses con las canceladoras inutilizadas, 2 autobuses con cristales rotos y 56 autobuses a los que se les ha tenido que aplicar un servicio de limpieza para eliminar el exceso de pegatinas que llevaban. Novo ha subrayado que los últimos actos vandálicos superan ya los 70.000 euros y por eso ha advertido a los sindicatos que ''cada vez se hace más dificíl poder llegar aun acuerdo''.
Sin embargo, el concejal ha ofrecido la intermediación de un mediador. Los sindicatos han hablado de que Novo se había negado a aceptar el papel del mediador, y este lo ha negado tajantemente. ''Es mentira que ellos hayan hablado con el director general de Empleo, Joaquín Bañó, para que sea el mediador. Yo hablé con él ayer y me dijo que nadie le había hecho ningun ofrecimiento ni petición. Pero yo ahora sí que les digo a los sindicatos que si quieren que nos reunamos con Bañó lo hagamos, porque sí que aceptamos la intermediacion de un mediador para que todo esto se solucione''.
Esta tarde continuarán los paros de 19 a 23 horas, mientras que el sábado la huelga será de 24 horas.
En la primera jornada de huelga, 45 autobuses de la EMT, muchos de los cuales iban a salir a primera hora de la mañana desde las cocheras norte y sur de la empresa, sufrieron diferentes actos de sabotaje que impidieron que se pudiera cumplir los horarios pactados de servicios mínimos.
Así se abrió la primera de las cuatro jornadas de paros que se han pactado entre los sindicatos y la empresa que coinciden con la noche de San Juan y la carrera de la F1. A las seis de la mañana comenzó el viacrucis para muchos valencianos que cada amanecer usan los vehículos rojos para ir a trabajar. Muchos llegaron tarde. La razón: la huelga a lo que se sumó el sabotaje que la empresa denunció ayer y también los piquetes informativos a los empleados que se apostaron en la puerta de las cocheras.













